Las empresas aceleran sus emisiones de deuda antes de que lleguen las subidas de tipos

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Avalancha de emisiones de deuda corporativa en el arranque de 2022. Las empresas de todo el mundo han captado más de 100.000 millones de dólares en el mercado de bonos durante la primera semana del año, en un esfuerzo para asegurarse costes bajos antes de que comiencen las subidas de tipos de los bancos centrales.

La emisión mundial de bonos corporativos alcanzó los 101.000 millones de dólares en el año hasta el 7 de enero, y las operaciones en EEUU alcanzaron un ritmo récord, según publica Financial Times. La cifra mundial solo fue inferior a los 118.000 millones de dólares que se emitieron a principios de 2021, la cifra más alta según los registros de Refinitiv, que se remontan a 19 años atrás.

El mercado de bonos corporativos suele acelerarse a principios de año, tras un periodo de letargo por las navidades. Pero la avalancha de nuevas operaciones ofrece un primer vistazo al aluvión de emisiones que se espera a principios de este año, ya que las empresas buscan aprovechar los mercados de deuda antes de que los principales bancos centrales empiecen a subir los tipos de interés a corto plazo, algo que aumenta el coste de los préstamos en toda la economía.

“Obviamente, ha habido mucha actividad desde el principio”, señala al diario británico Dan Mead, jefe del sindicato de grado de inversión de Bank of America. “Entre nuestros emisores existe la expectativa de que los tipos van a seguir subiendo a partir de ahora. Intentarán aprovechar el mercado ahora mientras haya condiciones favorables para fijar esos tipos”.

Las operaciones han estado dominadas por los bancos y otros emisores financieros, especialmente las instituciones extranjeras que captan fondos en los mercados estadounidenses. Una serie de nombres de primer orden, como la aseguradora MetLife y el fabricante de maquinaria pesada Caterpillar, también han vendido nuevos bonos.

Sin embargo, banqueros y analistas avisan de que las difíciles condiciones del mercado actuales pueden suponer un obstáculo para los planes de los emisores. Los mercados de deuda y de acciones han sufrido un episodio de volatilidad desde el pasado miércoles, cuando la Reserva Federal reforzó las señales de que los tipos de interés podrían subir antes y más rápido de lo que los inversores habían anticipado. El Nasdaq Composite, de gran peso tecnológico, ha caído un 8% desde su máximo de noviembre, mientras que los rendimientos de la deuda pública estadounidense se han disparado.

Según FT, los inversores retiraron algunas órdenes de nuevas operaciones de bonos el pasado miércoles, el día en que la Reserva Federal publicó las actas de su reunión de diciembre.

“Ha sido un comienzo de año sólido, pero es indicativo de un entorno de financiación que será un poco más difícil de navegar de lo que vimos en 2021”, explica Jonny Fine, jefe de emisiones de deuda con grado de inversión en Goldman Sachs.

El impulso al alza de los rendimientos del Tesoro se traduce en un aumento de los costes de los préstamos para las empresas, lo que pesa sobre el valor de los bonos existentes que ofrecen a los inversores un tipo de interés más bajo. Al mismo tiempo, esto ha animado a las empresas a salir al mercado rápidamente antes de que los costes de los préstamos se disparen.

Ya este año, el rendimiento medio de los bonos con grado de inversión ha subido del 2,36% al 2,55%, según un índice elaborado por Ice Data Services.