Cada día es algo diferente. Llueven torrencialmente las amenazas y presiones. El cubano simple, de a pie, no deja de preguntarse qué pasará en el futuro cercano. La falta de petróleo se hace sentir y mucho.
Las redes sociales están saturadas de informaciones falsas y medias verdades. Tal parece que los propósitos del adversario y del enemigo consisten en crear confusión, desconcierto e intranquilidad. Y lo están logrando.
He leído varias veces un minucioso estudio local, de alguna entidad oficial por seguro, que cuenta pormenorizadamente la cantidad de artículos y sus ejecutores en torno a lo que escriben, dicen y sugieren diversos medios de prensa extranjeros acerca del estado y situación del país. Muy detallado, pero hasta el momento, que se conozca, sin medidas de respuestas. El silencio absoluto.
Domingo de Día de las Madres en la isla. Feria de las flores en las cercanías de la capitalina necrópolis de Colón. No mucho más. La televisión haciendo su esfuerzo por celebrar el momento con anuncios acompañados de las frases de ocasión y musicales alegóricos. Las autoridades, en enorme esfuerzo por que no falte la electricidad en las casas. Aún así, como pestañeos de advertencia, por breves momentos sin ella como recordatorio de la crisis.






