La tensión con EEUU deja a Turquía al borde del abismo económico

Donald Trump y Tayyip Erdo?an
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La crisis turca, que se agravó esta semana ante el incremento de las tensiones diplomáticas entre Ankara y Washington, ha alcanzado un nuevo nivel después de que el viernes el presidente de EEUU, Donald Trump, anunciara una fuerte subida de los aranceles al aluminio y el acero del país euroasiático. Al tiempo, el mandatario de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, hablaba ya abiertamente de una “guerra económica”. El desplome de la lira tras la escalada del conflicto ha llegado a rozar en algunos momentos el 20%.

“Acabo de autorizar doblar las tasas al acero y el aluminio procedentes de Turquía debido a su moneda, la lira turca, que retrocede rápidamente frente a nuestro muy fuerte dólar”, anunció ayer Trump en su cuenta oficial de Twitter. En el caso del aluminio el arancel alcanzará el 20%, mientras que para el acero se elevará hasta el 50%, explicó el mandatario, quien subrayó que las relaciones actuales con su socio en la OTAN “no son buenas”.

Turquía es el sexto mayor productor de acero del mundo y el metal ocupó el año pasado el cuarto puesto en las exportaciones de bienes y servicios turcos, según datos de Bloomberg. Además, EEUU es el cuarto socio comercial del país euroasiático.

Con esta decisión, el presidente estadounidense respondía a Erdogan, que poco antes llamaba a los ciudadanos turcos a comprar liras para combatir la “guerra comercial” iniciada por el país norteamericano. “Cualquiera que tenga dólares, euros u oro debajo de sus colchones debe ir al banco y convertirlos en liras turcas”, pidió durante su intervención en una manifestación en la provincia de Bayburt, al noreste del país, en la que llegó a hablar de una “lucha nacional”. “Esta será la respuesta de mi pueblo a los que declaran la guerra económica contra nosotros”, añadía.

El conflicto entre ambos países, que se agudizó recientemente después de que EEUU sancionara a dos ministros turcos por su papel en el arresto en Turquía del pastor protestante estadounidense Andrew Brunson, ha provocado el estallido final de la crisis en el país, que llevaba meses gestándose. La lira acumula ya un derrumbe del 40% desde principios de año y la rentabilidad del bono a diez años superaba hace unos días el 20%, alcanzando nuevos máximos históricos, mientras que la inflación roza el 16% (su mayor nivel en casi 15 años).

¿Rescate?

Los analistas han empezado a especular sobre los posibles escenarios y soluciones, que pasarían por una subida de los tipos de interés, la solicitud de rescate al FMI o la implantación de controles de capitales. El Banco Central del país se ha mostrado hasta ahora reacio a elevar las tasas de interés para estabilizar la moneda e intentar contener la inflación.

La posibilidad de que acabe pidiendo apoyo al FMI parece cada vez más cercana, aunque Erdogan se ha vanagloriado de cancelar todas las deudas del país con el organismo internacional en 2013, por lo que podría no estar dispuesto a depender de nuevo del Fondo.

El posible impacto en la eurozona

El descalabro de la lira turca arrastró ayer a las Bolsas europeas, especialmente después de que Financial Times revelara que el Banco Central Europeo (BCE) está preocupado por la exposición de algunos de grandes bancos, entre ellos el español BBVA, a Turquía. La entidad que preside Francisco González se anotó el viernes una caída del 5,5%, hasta los 5,6 euros por acción. El banco tiene un 15% de sus activos en el país.

Sin embargo, Berenberg sostiene que aunque “una crisis bancaria turca en toda regla tendría algunas repercusiones negativas en los bancos de la zona euro que tienen una gran exposición crediticia a Turquía o bancos turcos”, en general, esta exposición “parece demasiado pequeña como para causar una crisis significativa”.

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