“La salud mental es la hermanita pobre de la salud. El sistema está saturado”

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad / Jaime Pozas

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198 plazas PIR –el equivalente del MIR para psicólogos- son las que ha convocado el Ministerio de Sanidad para el 2021. Lo que ha supuesto un incremento respecto a las 189 de la anterior convocatoria. Sin embargo, los psicólogos que se están preparando el examen consideran este aumento de nueve plazas insuficiente.

Para María Llorens no es su primera vez preparandose para este examen. “Yo ya llevo unos cuantos años presentándome a la oposición. El año pasado teníamos un ratio de 26 alumnos por plaza. Cuando en otras especialidades como son el MIR, son dos por cada plaza”, denuncia. Para Llorens el examen es bastante difícil y coger una plaza es imposibe aun dedicandole todo el tiempo a la preparación. Pero explica que no se rinde porque es su única opción para ser psicóloga clínica en la sanidad pública.

“Los que nos metemos en el PIR sabemos que nos vamos a enfrentar a no tener plaza y que a media suele estar entre 3 y 6 años, pero ya estamos mentalizados con que hay más posibilidades de no sacarlo que de sacarlo”, lamenta Laura Carrasco, una de las integrantes del movimiento MásPlazasPir, que crearon los estudiantes para concienciar sobre su situación. Desde que anunciaron las 198 plazas de este año, cada viernes han entrado en Twitter para manifestarse por ese 95% de aspirantes que se quedaran sin lograr su objetivo.

“Nosotros nos formábamos un poco antes de entrar en la red social y nos poníamos de acuerdo el equipo de Twitter para publicar”, comenta Carrasco sobre su labor. Sin embargo, con la fecha próxima del examen, el 27 de marzo, han tenido que dejar en un segundo plano su proyecto: “Nos requería mucho trabajo que ahora mismo no podemos desarrollar”.

Desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid comparten la visión de estas dos estudiantes de PIR, pero creen que un aumento de las plazas no se acabaría de solucionar el problema. “Es de vital importancia que aumenten las plazas de psicólogos clínicos en el sistema nacional de salud, no sirve de nada formar a estos especialistas si luego no pueden ser contratados”, comenta Fernando Chacón del colegio.

“El número de profesionales de la salud mental en España está muy por debajo de la media de la OCDE, que son 18 por cada 100.000 habitantes, mientras que aquí son de seis por cada 100.000”, explica Chacón. Para Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR) existe una diferencia entre Comunidades Autónomas: “No hay equidad en cuanto a la prestación en todo el territorio. Hay comunidades como Andalucía o Galicia que se mueven entre tres y cuatro”, matiza Carlos Losada de ANPIR. Para él, lo óptimo serían doce profesionales para ese número de la población.

La plantilla de psicológos clínicos acaba afectando a la atención en los hospitales en cuanto salud mental. “El sistema está saturado”, establecen desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid: “La salud mental es la hermanita pobre de la salud”. “Un paciente puede esperar entre tres o cuatro meses, e incluso seis para tener la primera consulta. Es como si te rompes una pierna, en urgencias te dan analgésicos pero no te escayolan hasta cinco meses después”, esclarece Losada.

“Se habla de que los médicos de familia prescriben muchos psicofarmacos, pero hay que pensar que saben que tienen meses de espera para que los vea un psicólogo y la única herramienta que tienen es la medicación”, concreta Losada, quién además cosidera que por ello, España es uno de los países europeos que más psicofarmacos receta, lo que se agrava en las Comunidades Autonómas con menor presencia de psicólogos.

Fernando Chacón está de acuerdo con Losada en esta situación: “Cuando se le presenta a un médico generalista un paciente con un cuadro de ansiedad o depresión, no muy agudo, su única arma es prenscribirle medicación”. Según datos del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, desde la llegada de la pandemia el consumo de psicofármacos ha aumentado un 30%. Y añaden que esta tipo de medicacción se está convirtiendo en una de las mayores adicciones en el país.

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