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La ‘Revuelta Escolar’ para restringir el tráfico en entornos escolares vuelve hoy a las calles

Varios niños participan en una carrera de sacos durante una protesta del movimiento ‘Revuelta Escolar’ frente al colegio público Lope de Vega, en Madrid, el pasado 25 de marzo de 2021 - Jesús Hellín - Europa Press

Varios niños participan en una carrera de sacos durante una protesta del movimiento ‘Revuelta Escolar’ frente al colegio público Lope de Vega, en Madrid, el pasado 25 de marzo de 2021 - Jesús Hellín - Europa Press

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Diferentes asociaciones de familias de alumnos, en colaboración con entidades vecinales, se movilizarán este viernes en varias ciudades de España frente a la salida de los colegios con el fin de reclamar una mayor pacificación y seguridad vial de los entornos escolares.

Este movimiento, denominado ‘Revuelta Escolar’, sale a protestar (cortando el tráfico a la salida de los centros educativos) cada primer viernes de mes desde diciembre de 2020, cuando dio inicio esta iniciativa, que surgió inicialmente en Barcelona. Mañana, viernes 5 de noviembre, se retoman las protestas a nivel nacional.

Ya durante el curso 2020-2021 tuvieron lugar 12 jornadas de protesta. La última de ellas, en mayo, reunió a más de 100 centros en 17 ciudades: Badalona, Barcelona, Bilbao, Cardedeu, Getafe, Girona, Guadalajara, Lugo, Madrid, Melilla, Mollet del Vallès, Olot, Sabadell, Sant Cugat, València, Vigo y Zaragoza.

«El objetivo principal es que los entornos escolares sean seguros y saludables para la infancia; entendemos que eso necesariamente pasa por una restricción del tráfico, por una mejora de la calidad del aire, menos contaminación, la seguridad vial y la autonomía de los pequeños», señala en declaraciones a Europa Press la portavoz de ‘Revuelta Escolar Madrid’, Yetta Aguado.

Según explica, este movimiento empezó en Barcelona en diciembre de 2020, con unos «10 ó 15 centros» implicados que, rápidamente, se extendió por los alrededores de Barcelona, incluso de toda Cataluña. «Nosotros, en Madrid, nos enteramos de este movimiento en febrero de 2021 y empezamos entre febrero y marzo con las movilizaciones», relata Aguado. Por esas fechas, sólo 7 centros participaron en la iniciativa. Pero en junio eran ya cerca de 40. Tras correrse la voz por Madrid, las protestas comenzaron también en otros puntos de España, como Zaragoza, Valencia o Bilbao.

De cara a este curso escolar, ya se han producido algunas movilizaciones, pero de manera aislada en sólo algunos puntos. A nivel nacional, las asociaciones de padres y madres de alumnos regresarán este viernes a las protestas a la salida de los colegios. Según cuenta Aguado a Europa Press, se prevé que cerca de 40 entidades participen en la iniciativa de mañana sólo en Cataluña y Madrid.

Durante el último año, más de un centenar de asociaciones se han sumado a las protestas, la mayoría de Cataluña: 55 entidades son de Barcelona, 7 de Girona, 5 de Sabadell, 4 de Badalona, 4 de Mollet del Vallès y 3 de Sant Cugat del Vallès, y fuera de Cataluña, donde más fuerza tiene el movimiento es en Madrid, donde 29 entidades se han sumado a la iniciativa.

Según asegura Aguado, desde ‘Revuela Escolar Madrid’ se muestran «convencidas» de que estas protestas surtirán efecto. «Se ha creado un grupo de trabajo dentro del Ayuntamiento de Madrid y en Barcelona ya existe un programa; esto es imparable, lo que defendemos es básico; entendemos que son medidas muy básicas, con un poco de voluntad podrían implementarse», confía.

De hecho, Aguado menciona algunos «hitos» alcanzados en Madrid, como la inclusión del término «calle escolar» en la ordenanza de movilidad sostenible, destacando también la limitación a 20 km/h la velocidad en entornos escolares.

LAS DEMANDAS

En concreto, el movimiento demanda una serie de medidas para convertir las salida de los colegios en entornos más pacíficos, seguros y saludables.

En primer lugar, piden convertir los accesos a los centros escolares en «áreas estanciales», según la Instrucción para el Diseño de la Vía Pública del Ayuntamiento de Madrid, ya sea incorporando a las aceras las plazas de aparcamiento para tener un mínimo de 6 metros de ancho, o peatonalizando las calles de los accesos escolares. Dentro de este punto, abogan por eliminar el aparcamiento para motos en la acera y añadir en estos espacios recuperados arbolado y vegetación. Y quieren que se prohíba fumar en estas «áreas estanciales».

Asimismo, apuestan por una reducción del tráfico en entornos escolares. En este sentido, exigen que se restrinja la circulación de vehículos motorizados durante los horarios de entrada y salida a los colegios, y que se limite, en la medida de lo posible, a un único carril la circulación para estos mismos vehículos en los alrededores de cada centro educativo.

En tercer lugar, son partidarios de limitar los niveles de contaminación y ruido, instalando medidores para el control de estos niveles en cada centro escolar para que se adopten medidas urgentes de restricciones al tráfico en las calles adyacentes cuando la media supere el valor límite establecido por la normativa europea en cuanto a dióxido de nitrógeno de 10 ug/m3 de concentración media anual, así como los límites máximos de niveles sonoros recogidos por la Ordenanza de Protección contra la contaminación acústica y térmica del Ayuntamiento de Madrid.

Con respecto a la calidad del aire interior, piden la obligatoriedad de todos los centros escolares y escuelas infantiles a estar sujetos a la normativa RITE en todos sus espacios interiores (Real Decreto 1027/2007). Esta normativa obliga y garantiza aire limpio de alta calidad dentro de los edificios. «Actualmente sólo los centros de nueva construcción están sujetos a esta normativa y esto es un agravio comparativo para el resto del alumnado», señalan desde ‘Revuela Escolar Madrid’.

Del mismo modo, reclaman medidas paliativas contra la contaminación y las denominadas islas de calor. Para esto, habría que «renaturalizar» las aceras, fachadas interiores y exteriores, patios y azoteas de las escuelas para maximizar la protección frente a humos, ruidos y calor. Para diseñar estos espacios verdes serían necesarias auditorías individualizadas en cada centro escolar.

Igualmente, instan a dotar de la infraestructura necesaria en cada uno de los centros escolares para facilitar la movilidad activa (caminos seguros al colegio, carril bici protegido, aparcabicis en U, etc.), así como que se garantice el transporte público con accesos cercanos, accesibles y seguros, y estaciones de Bicimad en la propia manzana del centro escolar o la contigua, para acudir a los centros escolares.

Por último, abogan por la eliminación, el control y la vigilancia del estacionamiento. Las administraciones locales deberán tomar las medidas necesarias para la vigilancia, control y sanción de infracciones en cumplimiento del artículo 10 de la Ordenanza de Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Madrid, que recoge que «se protegerá especialmente a las personas menores de edad (…) y se adoptarán en particular medidas de protección en cuanto al diseño viario, la señalización y el control de la disciplina viaria en los espacios y vías que éstas utilicen en torno a guarderías, colegios, centros de mayores, hospitales, centros de salud y otros servicios utilizados especialmente por las mismas».