El tradicional uso del producto interno bruto (PIB) como referencia del desarrollo económico afronta un punto de inflexión. Naciones Unidas ha presentado un nuevo informe que busca ampliar este enfoque e incorporar variables sociales, ambientales e institucionales para medir de forma más precisa el progreso de los países.
El documento, titulado “Contar lo que cuenta: una brújula del progreso para las personas y el planeta”, propone una visión más completa que tenga en cuenta tanto el bienestar de la población como la sostenibilidad del entorno.
La ONU advierte de que el crecimiento económico no refleja por sí solo la calidad de vida ni la sostenibilidad del planeta
El secretario general de la ONU, António Guterres, subrayó que el PIB “pasa por alto las actividades humanas que sostienen la vida y contribuyen al bienestar”, además de no reflejar adecuadamente los impactos negativos sobre el planeta.
Un modelo que va más allá del crecimiento económico
Durante décadas, el PIB ha sido el principal indicador para evaluar el progreso económico. Sin embargo, el informe señala que este indicador no fue diseñado para medir aspectos como la desigualdad, la salud, la educación o la calidad de vida.
Según el grupo de expertos que ha elaborado el estudio, el problema radica en que el PIB “se ha convertido en el número con el que el mundo se juzga a sí mismo”, pese a sus limitaciones estructurales.
El nuevo enfoque busca evitar que las economías crezcan mientras aumentan la desigualdad y los problemas sociales
El informe destaca que el crecimiento económico puede coexistir con el aumento de la desigualdad, la desconfianza institucional o el deterioro ambiental, lo que genera una desconexión entre las cifras macroeconómicas y la realidad social.
Qué mide el nuevo tablero de progreso
La propuesta central consiste en un tablero de 31 indicadores agrupados en cuatro pilares: bienestar actual, equidad e inclusión, sostenibilidad y resiliencia, y principios fundamentales como la paz o los derechos humanos.
| Pilar | Ejemplos de indicadores | Objetivo |
|---|---|---|
| Bienestar actual | Esperanza de vida saludable, satisfacción vital | Medir calidad de vida |
| Equidad e inclusión | Desigualdad de ingresos y riqueza, violencia de género | Evaluar justicia social |
| Sostenibilidad | Emisiones contaminantes, calidad del aire | Analizar impacto ambiental |
| Principios fundamentales | Confianza institucional, seguridad | Valorar estabilidad social |
Entre los nuevos indicadores se incluyen variables como la sensación de seguridad, los niveles de soledad, la calidad del aire, el acceso al agua potable o el tiempo dedicado a cuidados no remunerados.
El informe incorpora indicadores sociales y ambientales que tradicionalmente han quedado fuera de las estadísticas económicas
También se incorporan métricas relacionadas con la salud mental, la cohesión social o la confianza en las instituciones, aspectos que hasta ahora no se medían de forma sistemática.
El impacto de la inteligencia artificial y los nuevos desafíos
El informe utiliza el auge de la inteligencia artificial como ejemplo de las limitaciones del PIB. Aunque esta tecnología puede aumentar la productividad, también puede generar desempleo, concentrar el poder económico y aumentar riesgos globales.
Los expertos advierten de que evaluar la IA solo por su impacto en el PIB ofrecería una visión incompleta y potencialmente engañosa.
La ONU plantea medir el progreso teniendo en cuenta riesgos emergentes como la inteligencia artificial
Hacia una nueva medición global del desarrollo
La ONU propone que los países adopten paneles nacionales de progreso adaptados a sus prioridades y alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Además, el organismo plantea publicar un informe anual global que complemente las métricas económicas tradicionales con estos nuevos indicadores.
Guterres calificó la iniciativa como “un paso histórico” para corregir la dependencia excesiva del PIB y pidió a los gobiernos adoptar estas nuevas herramientas para reflejar mejor los desafíos actuales.
El informe concluye que medir correctamente el progreso es clave para evitar un escenario en el que las economías crecen mientras empeoran las condiciones de vida y el estado del planeta.






