La OCDE ultima un acuerdo definitivo sobre el impuesto mínimo de sociedades global

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El tipo mínimo del impuesto de sociedades a escala global está a punto de convertirse en una realidad. La mayoría de países de la OCDE se acerca a un acuerdo histórico que podría elevar en unos 100.000 millones de dólares la factura fiscal de la grandes multinacionales, que además tendrían que trasladar estas facturas a los países en los que realmente desarrollan su actividad.

Entre los últimos países en comunicar públicamente que se adherirán se encuentran Estonia e Irlanda, algunos de los más combativos cuando se alcanzó un principio de acuerdo en julio. De acuerdo con Financial Times, las conversaciones para cerrar el pacto podrían concluir este mismo viernes y se espera que haya un número mucho menor de reticentes que los nueve países -de un total de 140- que rechazaron la posición común en julio.

El acuerdo supondría el primer cambio fundamental del sistema de tributación transfronteriza de las empresas en un siglo e impondría un tipo impositivo mínimo del 15% a nivel mundial para acabar con lo que se considera una competencia perjudicial entre países.

No todo el mundo estará contento con el acuerdo una vez concluido. El diario británico señala que el último país de la UE que se resiste, Hungría, aún no ha dejado clara su posición. Mientras, los países en vías de desarrollo afirman que seguirán sin recibir un porcentaje justo de los beneficios imponibles de las multinacionales que operan en ellos.

La tasa Google, ¿con los días contados?

Muchos países también se muestran escépticos ante la posibilidad de que la administración del presidente estadounidense Joe Biden pueda ratificar el acuerdo de la OCDE en el Congreso. Sin ello, el acuerdo de otros países para archivar sus propios planes de un impuesto digital (tasa Google) sobre las empresas tecnológicas estadounidenses sería discutible.

Varios países, como España, Francia, Reino Unido o la India, se han movilizado para introducir este tipo de impuestos sobre los servicios digitales, dirigidos a empresas tecnológicas como Amazon, Google y Facebook, argumentando que estos gigantes tecnológicos pagan muy pocos impuestos locales sobre sus beneficios porque los contabilizan en otras jurisdicciones.

Sin embargo,  la secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen, ha presionado para que se eliminen todos los impuestos unilaterales sobre los servicios digitales como parte del acuerdo. A pesar de la oposición de varios países, se espera que la redacción final incluya un plan de implementación que establezca los pasos para la ratificación de EEUU y el desmantelamiento de los impuestos sobre los servicios digitales el viernes.

“Primero tenemos que cerrar el acuerdo y luego pensar en su aplicación”, ha señalado a FT un funcionario cercano a las conversaciones.

Los últimos escollos

Las decisiones de Irlanda y Estonia de sumarse finalmente al acuerdo no evitan que todavía exista el obstáculo de que la Unión Europea necesita la unanimidad de sus 27 miembros para convertir el acuerdo en derecho común de la UE, y Hungría sigue oponiéndose. El país tiene un tipo impositivo del 9% y presiona para obtener mayores concesiones fiscales, señala el diario británico.

Un último punto de discordia es el porcentaje de los beneficios de las multinacionales que pueden ser gravados en los países en los que operan.

El proyecto de acuerdo de julio buscaba una horquilla del 20% al 30%. Los países que albergan muchas sedes de empresas quieren el mínimo, mientras que los países en vías de desarrollo donde las multinacionales realizan sus negocios han presionado para obtener el 30%.

Un estudio de Oxfam estima que un tipo del 20% tendría un impacto neto negativo para 52 países en desarrollo, una vez que se eliminaran los impuestos sobre los servicios digitales.

Si los países aprueban el texto actualizado del acuerdo el viernes, los ministros de finanzas del G20 lo ultimarán en una reunión que se celebrará la semana que viene en Washington, antes de la esperada aprobación final en la cumbre de líderes del G20 prevista para los días 30 y 31 de octubre en Roma.

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