Alemania

La locomotora europea se queda sin combustible: la economía alemana se tambalea

Las economías de Italia, España y Francia crecen más de lo esperado gracias al auge del turismo post pandemia. En Alemania crecen las alarmas de recesión, pero también hay voces optimistas.

El canciller de Alemania, Olaf Scholz / Foto: Swen Pförtner - dpa
El canciller alemán, Olaf Scholz. - Swen Pförtner/dpa

La locomotora europea se ha convertido en su eslabón más débil. La economía alemana se ha estancado en los seis primeros meses del año, mientras que el conjunto de la eurozona ha crecido un 0,7% en el segundo trimestre. El mes pasado, el FMI aplicó a Alemania la mayor rebaja de previsiones al recortar su pronóstico de crecimiento en 2023 en 1,9 puntos porcentuales, hasta el 0,8%.

Mientras que las economías de Italia, España y Francia crecen más de lo esperado gracias al auge del turismo post pandemia, Alemania ha tenido que depender más de su demanda interna. Pero ante la elevada inflación el consumo se ha resentido. De hecho, las ventas minoristas en junio cayeron un 8,8% en tasa interanual, el mayor retroceso desde que hay registros.

La debilidad de la economía alemana hace crecer las alarmas de recesión. Pero la incertidumbre sobre cuánto más puede alargarse la guerra en Ucrania y qué decisión puede tomar Rusia con respecto al gas que exporta a Europa complica las previsiones.

También hay más factores que nublan el horizonte del país, como la caída en los niveles de agua en el Rin, que está afectando al tráfico fluvial en una de las áreas más industrializadas de Alemania, los problemas en la cadena de suministro, así como el reciente aumento de las tensiones entre Beijing y Taiwán y la perspectiva de una recesión mundial, que pueden golpear aún más a una economía exportadora como la alemana.

La Asociación Federal de la Industria Alemana (BDI) advirtió a finales de julio que cada vez es más probable una recesión y destacó el lastre que suponen las consecuencias de la guerra de Ucrania y la perspectiva de una escasez de gas, que se suman a los efectos del coronavirus.

Los datos más recientes parecen respaldar a aquellos que predicen una recesión. El mes pasado, el índice de confianza empresarial Ifo cayó a su nivel más bajo en dos años. La producción industrial experimentó un aumento modesto en julio, pero los pedidos de bienes industriales cayeron un 0,4%, el quinto descenso mensual consecutivo y se encuentran un 9% por debajo de sus niveles de hace un año.

PROBLEMAS EN LA CADENA DE SUMINISTRO

Los problemas de suministro también hacen mella en las empresas alemanas. Alrededor del 73,3% de las empresas encuestadas por el instituto Ifo en julio dijeron que estaban experimentado escasez de materiales y productos intermedios. Aunque un problema mayor son los precios de la energía.  La Federación Alemana del Acero asegura que esta industria se está enfrentando a costes adicionales de 7.000 millones de euros respecto a 2021 por el aumento de las facturas de gas y electricidad.

VOCES OPTIMISTAS

En medio de este panorama sombrío, algunas empresas son más optimistas. Una de ellas es Deutsche Post DHL, uno de los mayores grupos logísticos del mundo por ingresos, que ha registrado beneficios récord en el último año.

“Las predicciones actuales de algunos economistas son, desde mi punto de vista, demasiado pesimistas”, asegura el director ejecutivo Frank Appel a Financial Times. “En nuestras cifras, aún no vemos ninguna recesión”, agrega.

El debilitamiento de la demanda mundial ha hecho bajar los precios del petróleo, lo que, según Appel, se traducirá en una menor inflación. “Además, las tarifas están bajando en el transporte aéreo y marítimo” y “son tendencias saludables”.

También Nils Jannsen, del Instituto Kiel para la Economía Mundial, afirma al diario británico que “el hecho de que las empresas tengan una cartera de pedidos tan grande habla en contra de una recesión” porque “debería permitirles aumentar la producción incluso si los pedidos se estancan o se cancelan”.

El gobierno alemán no está demasiado alarmado por las estadísticas tan poco halagüeñas. Una recesión sigue siendo una posibilidad, pero confían en que, de producirse, sea suave, en la que el crecimiento esté por debajo de cero durante dos trimestres, pero las empresas puedan pagar sus facturas y pase el invierno.

Sin embargo, el panorama es tan preocupante que el Gobierno ha anunciado ya su tercer paquete de medidas de ayuda a la población desde que estalló la guerra en Ucrania. Ayer, anunció un plan de 10.000 millones de euros para los umbrales del impuesto sobre la renta, así como aumentar la prestación por hijo y la exención de impuestos.

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