La ley de libertades sexuales pone fin al idilio entre PSOE y Podemos en el Gobierno

María Jesús Montero, Irene Montero e Isabel Celaá.
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El anteproyecto de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual ya es una realidad. El Consejo de Ministros ha dado luz verde este martes a esta iniciativa a las puertas del 8M, Día Internacional de la Mujer. La medida estrella de Igualdad ha puesto de manifiesto la batalla interna que en el seno del Gobierno mantienen PSOE y Unidas Podemos. Toda una guerra con varios nombres propios: Carmen Calvo, Irene Montero y Juan Carlos Campo.

Tras varias semanas de ‘tira y afloja’ el texto de este anteproyecto sale adelante no sin varias correcciones por parte de la vicepresidenta del Gobierno y del ministro de Justicia. Ambos han tenido sus más y sus menos con la titular de Igualdad en un choque que se ha trasladado a los medios, desde donde los socialistas apuntaban a la posible invasión de competencias.

Desde las filas moradas no se han quedado atrás y en las últimas horas han presumido de haber “ganado la batalla” tanto a Calvo como a Campo. “A este ministro de Justicia hay que obligarle para hacer avances feministas, esta va a ser una de las peleas de Igualdad esta legislatura”. Así lo han afirmado fuentes de Unidas Podemos del Ejecutivo de coalición, que han reconocido que esta lucha no termina y han mostrado su sorpresa por las “reticencias” mostradas ante una norma que “blinda que solo sí sea sí”.

Los reproches y las críticas se suceden por parte de los morados hacia los socialistas, a quienes acusan de bloquear todo con excusas en asuntos técnicos.

Respecto a la mencionada ley de libertades sexuales, su objetivo, han explicado desde Moncloa, es la protección integral del derecho a la libertad sexual de todas las personas mediante la prevención y la erradicación de todas las violencias sexuales. De esta manera, incluye penas de prisión de uno a cuatro años a quien realice cualquier acto que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento.

Esta batalla ha marcado la propia rueda de prensa habitual tras el Consejo de Ministros, en la que se han sucedido las preguntas al respecto. Ante estas cuestiones Irene Montero y María Jesús Montero han tratado de restar importancia al choque en el seno del Ejecutivo. “Las conversaciones entre ministros y ministras se quedan en la puerta”, ha defendido en varias ocasiones la titular de Igualdad, que ha evitado en todo momento este asunto. Lo más que ha dicho es que esta norma “se ha enriquecido” desde el Gobierno “sin alterarse lo sustancial”.

Este asunto se ha dejado notar también en los pasillos del Senado, que ha acogido la sesión de control al Ejecutivo. Allí el vicepresidente Pablo Iglesias ha lanzado un dardo a sus compañeros de gabinete del PSOE. “Las discrepancias que haya dentro del Gobierno se resuelven a puerta cerrada”, ha sostenido el líder de Unidas Podemos, que ha señalado que “a las mujeres en este país se les ha puesto muchísimas excusas”. “Creo que históricamente las excusas han sido una manera de tratar de limitar y tratar de detener el avance del movimiento feminista. En las excusas técnicas creo que hay mucho machismo frustrado”, ha apuntado.