La inflación golpea un 30% más a los hogares con menos ingresos y agrava la desigualdad

Pobreza

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“La inflación sí entiende de clases”. El aumento de precios en España se ceba con los pobres. En concreto, afecta un 30% más a los hogares con menos ingresos que a los más ricos. Una situación que agrava aún más la desigualdad. Así se desprende de informe de Oxfam Intermon, en el que reclama un impuesto sobre los ‘beneficios caídos del cielo’ de las eléctricas, una mejora del Ingreso Mínimo Vital y un incremento del salario mínimo, entre otras medidas.

Bajo el título ‘La desigualdad no se va de vacaciones’, Oxfam Intermon avisa de que el efecto de la inflación “es mayor entre quienes ya llegaban exhaustos a esta crisis”. “Los productos básicos se están disparando y eso consume los ingresos y ahorros de millones de hogares”. Tal es así que el alza en los precios está golpeando mucho más a los hogares pobres. A esto hay que sumar, remarca la ONG, que hasta el pasado mes de mayo “la cesta de la compra se ha encarecido un 8,1%” y los hogares con menos recursos “están destinando más de un tercio de sus ingresos a pagar la factura energética”.

Asimismo, la capacidad de ahorro de las rentas bajas “ha empeorado 3,5 veces más que la de los hogares con más ingresos” y pronostica que las familias de ‘clase media’ “también verán disminuida su capacidad de ahorro”. “Antes del alza del IPC, casi la mitad de los hogares españoles podían ahorrar, pero tras la subida de precios, solo 3 de cada 10 podrán hacerlo”, asegura.

En su opinión, las ‘medidas de choque’ aprobadas por el Gobierno “sirven para evitar lo peor, pero no son suficientes para corregir las desigualdades estructurales que existen en nuestro país”. “No basta con levantar un escudo para parar los golpes: es necesario no solo resistir, sino avanzar hacia un horizonte más justo, sostenible y equitativo”. Según sostiene Oxfam Intermon, “hay que reforzar nuestro Estado de Bienestar y hacerlo más resiliente”.

Para ello aboga por “diseñar un sistema tributario responsable y solidario para que aporten más quienes más tienen”. “Urge actuar sobre las causas de la desigualdad de forma interseccional (acceso a derechos básicos, trabajo digno, personas migrantes, juventud e infancia, igualdad de género)”, sostiene. Y es que, “toda la población está sufriendo el aumento del coste de la vida, pero no de la misma manera”. Son los hogares con menor renta los que están pagando ‘los platos rotos’.

Tal y como reitera, “la inflación entiende de clases, castigando a unos más que a otros”. Algo que se pone de manifiesto en algo tan del día a día como la cesta de la compra, que, de acuerdo con datos del INE, desde enero hasta mayo de 2022 en promedio se encareció un 8,1% (“por ejemplo, de 100 euros a 108 euros”).

“Aunque no parece excesivo, para muchos hogares españoles esos 8 euros de diferencia cada vez que afrontan los gastos a final de mes resulta una cantidad inasumible”, advierte. Y es que, destaca que “sus ingresos son tan limitados que, en muchas ocasiones, a duras penas alcanzan para satisfacer el coste de las necesidades básicas”.

Asimismo, “considerando el alza de precios en todos los productos”, para los hogares con menor poder adquisitivo, “hoy es un 14% más caro mantener el mismo patrón de consumo que antes”. Una situación que afecta menos a los hogares “más pudientes”. Respecto a estos últimos, “su cesta de la compra también ha aumentado, pero mucho menos, un 11%”. Es decir, entre enero y mayo de 2022, “la inflación ha reducido el poder de compra de los hogares más pobres un 30% más que el de los hogares más ricos”, recuerda.

La ONG incide en que “un hogar puede renunciar a irse de vacaciones, pero difícilmente puede renunciar a encender la calefacción durante el invierno o a comprar fruta y verdura fresca si quiere mantener una dieta mínimamente saludable”.

Impuesto sobre los ‘beneficios caídos del cielo’, mejora del IMV…

Frente a esta situación Oxfam Intermon plantea mejorar el Ingreso Mínimo Vital (IMV) y “asegurar la compatibilidad” con las rentas mínimas autonómicas, así como aplicar un impuesto a los conocidos como ‘beneficios caídos del cielo’ de las eléctricas. “Estas ganancias desorbitadas no son producto de la innovación o de mejoras en la gestión que hacen que una compañía sea más eficiente, sino de circunstancias excepcionales que disparan sus ingresos”, asegura.

Según explica, este impuesto serviría para “ayudar a financiar las políticas públicas que han hecho y harán falta para combatir la emergencia sanitaria, económica y social de la pandemia y, ahora, el alza de los precios a raíz de la guerra en Ucrania”.

“Focalizar el apoyo público a la sostenibilidad” de autónomos y pymes de sectores afectados por la crisis de precios, una ayuda a la crianza y la necesidad de “explorar” una política de rentas “que permita recuperar el poder adquisitivo”, son otras de sus propuestas.