La enfermería, dos años después del estado de alarma: “Los aplausos se han quedado mudos”

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Imagen de un estetoscopio.

Dos años se cumplen del primer estado de alarma. Dos años de un confinamiento histórico para combatir la pandemia del Covid-19. Las calles se quedaron vacías. La vida, como hasta ese momento se conocía, se había paralizado. Solo los ‘aplausos de las ocho’ rompían ese silencio para agradecer a los trabajadores y trabajadoras de la Sanidad su labor en esta crisis sanitaria. Algo que parece haberse olvidado. Así lo lamentan estos profesionales, que denuncian “la desidia del Gobierno central y los gobiernos autonómicos”.

“Todos esos aplausos que se nos dieron a las ocho de la tarde se han quedado mudos. Eran mentira”, critica Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE), quien reprocha a las administraciones su actitud. “No pusimos condiciones para atender y cuidar de la población, pero ahora vemos como todo sigue igual”, afirma.

En concreto, destaca que se va a despedir “a esos profesionales que se dejaron la piel”, lo que pone contra las cuerdas al sistema sanitario, que, según advierte, “vuelve a quedar herido de gravedad en uno de los momentos más duros de nuestra historia”. Varias comunidades, como la de Madrid, van a prescindir de miles de profesionales contratados de refuerzo ante la pandemia, con la consiguiente merma para la plantilla del Servicio Madrileño de Salud. Ya no se les quiere.

“Lejos de poner medidas para que algo así no vuelva a pasar, están incluso poniendo fin a esos contratos tan necesarios que se hicieron durante la pandemia”, inciden desde el Consejo General de Enfermería.

Muchos de esos sanitarios se las tuvieron que ingeniar para suplir la falta de medios que hubo en los primeros meses de la pandemia. Las enfermeras, recuerdan desde el CGE, se vieron “obligadas a construirse sus propios trajes de protección con bolsas de basura por la escasez de EPI”. A esto se sumaban jornadas de trabajo “maratonianas” doblando o triplicando, en muchos casos, los turnos, así como cancelando vacaciones. El personal sanitario se expuso al virus con las ‘armas’ que tenían a su alcance.

El desgaste en la lucha contra el Covid de todos estos meses ha hecho mella en las filas de los y las sanitarias, con consecuencias graves en su salud mental. Una macroencuesta realizada entre más de 20.000 enfermeras y enfermeros de España por el Consejo General dibuja un negro panorama.

Un tercio de estos profesionales (el 33%) reconoce haber sufrido depresión, mientras que 6 de cada 10 confirman haber padecido insomnio (el 58,6%) y algo más de dos terceras partes ha tenido episodios graves de ansiedad (67,5%). Asimismo, casi la mitad de las enfermeras (46,5%) ha barajado la posibilidad de dejar la profesión y 3 de cada 10 (28,4%) no volverían a estudiar la carrera si pudiesen dar marcha atrás. ¿El motivo? La sensación de “abandono” que impera en el colectivo.

Desde el Consejo General de Enfermería se incide en el papel clave también que se ha tenido en la vacunación. “Las enfermeras volvieron a coger la batuta” con la llegada de las primeras dosis a España en la que ha sido la “mayor campaña de vacunación de la historia”.

“El desmantelamiento de la Primaria supone el desmantelamiento de nuestra sanidad”

La enfermería también pone el acento en los centros de salud, ya que de sus plantillas salieron muchas de las profesionales que a día de hoy siguen poniendo vacunas, “dejando a la Atención Primaria hundida”.

“La Atención Primaria es el muro de contención de muchas enfermedades y es un recurso importantísimo en nuestro Sistema Nacional de Salud”, señala el CGE, que remarca que “el desmantelamiento de esta supone el desmantelamiento de nuestra sanidad”. “Se ha trasladado a personal y se han dejado consultas vacías”, provocando que el personal del centro tenga que atender a decenas y decenas de pacientes al día.

Según Pérez Raya, “además del Covid-19, al que hay que seguir teniendo el máximo respeto, existen otras enfermedades que debemos vigilar, potenciando campañas de prevención, recordando la importancia de vacunarse de otras patologías o llevando a cabo programas de detección que se paralizaron durante los meses más duros de pandemia”.

Soluciones ya

En este segundo aniversario del confinamiento la enfermería deja claro que “ya no aceptan excusas y piden soluciones”. “No es el momento de echarse hacia otro lado, tenemos una de las peores ratios de enfermeras por paciente de la Unión Europea, hemos demostrado cómo trabajamos y cómo nos dejamos la piel por los pacientes, y, ahora, son ellos y ellas, los que nos gobiernan, los que deben poner solución a este desgaste”, sostiene Pérez Raya.

“Nuestras compañeras de hospitales, centros de salud, sociosanitarios, colegios”, avisa, “están desgastadas y exhaustas” y “el Sistema tiene que poner solución”. En caso contrario, “entraremos en uno de los momentos más difíciles de nuestra sanidad, tocada y hundida tras la pandemia”, asegura.