La EBA advierte de los riesgos de una concentración “excesiva” en pleno baile de fusiones

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Primero la fusión de CaixaBank con Bankia y después las negociaciones entre Unicaja y Liberbank y entre BBVA y Banco Sabadell. El baile de fusiones en la banca española se ha acelerado en los últimos meses y empieza a ponerse sobre la mesa el debate sobre si una concentración excesiva acabará teniendo un coste sobre la competencia en el sector.

Un debate que no ha esquivado hoy el presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés), José Manuel Campa, durante su intervención hoy en el ‘XXVII Encuentro del Sector Financiero’ organizado por Deloitte, Sociedad de Tasación y ABC. Campa, que ha intervenido por videoconferencia desde París, ha alertado de los “efectos colaterales” que puede tener una “excesiva concentración”.

“Una excesiva concentración que lleve a una falta de competencia o de funcionamiento de la función básica del sector, pudiendo ser buena para las entidades puede no ser buena para el conjunto la sociedad”, ha advertido el presidente de la EBA, que ha recordado que para hacer frente a este riesgo ya existen los reguladores de competencia.

No obstante, Campa ha recordado que el objetivo de la unión bancaria es tener un mercado único y eficiente de servicios bancarios, por lo que “si fuéramos a medir la concentración dentro de la UE, esa concentración todavía estaría muy baja”.

Lo que el presidente de la EBA considera en todo caso que lo principal es que los procesos de fusión tengan sentido. “Concentración por concentración no es necesariamente bueno”, ha señalado, “lo que hay que hacer es concentrarse con sentido y mejorar” el servicio que se ofrece. En ese sentido, ha reconocido que las fusiones “son una de las soluciones que se pueden plantear las entidades para construir un modelo de negocio que sea sostenible en el tiempo, cubrir costes de capital y dar buen servicio a sus clientes”.

Por otro lado, Campa ha avanzado que en enero se conocerá ya el escenario macroeconómico que plantearán los test de estrés a los que se someterán los bancos europeos el próximo año.

Las pruebas de resistencia iban a realizarse en 2020, pero se vieron aplazadas por la pandemia y finalmente se realizarán en 2021. Los test tendrán una “estructura y muestra similar” a los anteriores realizados, se llevarán a cabo entre enero y junio con la presentación de los resultados en julio y tendrán un horizonte de tres años.

“Ahora estamos en un escenario central que no es muy positivo”, ha reconocido el presidente de la EBA, pero aun así la SRB está trabajando en el escenario estresado que se podría conocer a principios de enero.

Las pruebas llegarán en un momento en que la banca sigue enfrentándose al reto de “de media el coste de capital ha estado por encima de la rentabilidad media sobre recursos propios”. “Es un reto que existía antes del covid y probablemente continuará por los bajos tipos de interés y la situación económica”, ha añadido Campa, que considera “difícil predecir si los bancos van a necesitar más capital”.

A su juicio, “el punto de partida [de capital] era relativamente bueno” para la banca. La ratio de capital se situaba en el 14,7% a finales del año pasado y ha subido hasta el 15,1% en lo que va de año. “Si además se toma en cuenta las medidas que se han tomado [desde el punto regulatorio], el buffer medio es de 500 puntos básicos, mientras que los estudios de vulnerabilidad de la actual crisis calculan un “rango de erosión” de entre 250 y 370 puntos básicos. “Por lo tanto deberían tener un colchón suficiente”, aunque “obviamente esto dependerá de cómo evolucione la crisis económica”, ha valorado Campa.

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