La crisis vuelve a dejar en evidencia a la banca europea frente a Wall Street, ¿por qué?

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Unas mayores provisiones para hacer frente a la pandemia, y al mismo tiempo una menor caída en el beneficio. Los bancos de Wall Street han vuelto a dejar en evidencia a los grandes bancos europeos en la crisis y se posicionan ya en la rampa de salida para aprovechar la recuperación económica. Una tendencia que se ha repetido en la última década y que lleva a los expertos a preguntarse por qué.

“Los bancos estadounidenses en conjunto han resistido el impacto del coronavirus mejor que sus competidores europeos, como lo hicieron en crisis anteriores”, explica Jan Schildbach, analista de Deutsche Bank, en un informe. “Sus ingresos se han mantenido más estables (menos del 1% interanual) y sus beneficios han disminuido menos (-37%, al nivel más bajo desde 2012)”. “Fueron más resistentes a pesar de un aumento mayor en las provisiones para préstamos incobrables (alrededor de + 140%, el nivel más alto desde 2010) a pesar de que la economía de EEUU ha visto menos afectada por la crisis (PIB de 2020 -3,5% frente a -6,8% en la UME)”.

El experto espera además que “la economía de EEUU repunte este año, gracias a las rápidas vacunaciones y un estímulo fiscal masivo, proporcionando aún más viento de cola. El mayor stock de provisiones y las mejores perspectivas macroeconómicas deberían permitir a los bancos estadounidenses salir de la crisis mucho más rápido que sus competidores europeos”.

No es una novedad, sino una tendencia desde la crisis financiera que se explica por varias razones, según Deutsche Bank.

En primer lugar, por la regulación, “actualmente sesgada hacia el modelo de negocio bancario de EEUU”, como la implementación de un coeficiente de apalancamiento vinculante en Europa.

También lo explica la política monetaria. Los tipos de interés en Europa han sido más bajos durante más tiempo, negativos y con la curva de rendimiento mucho más plana, “creando un lastre importante para la mayor fuente de ingresos de los bancos, los ingresos netos por intereses”. Además, la flexibilización cuantitativa (QE) y el aumento asociado en los mercados de bonos y acciones tuvieron un impacto mayor, más positivo, en EEUU, por su mercado de capitales más grande.

Otro factor es la fragmentación del mercado. “Ttodavía hay una miríada de normas que difieren en detalle y aplicación, y de autoridades nacionales con las que los bancos europeos tienen que tratar”, señala Deutsche Bank, a pesar de la unión bancaria. “Esto obstaculiza los negocios transfronterizos en Europa en contraste con el verdadero mercado único de banca y capitales en EEUU”, avisa el experto. “Este problema se ha vuelto aún más acuciante después del Brexit”.

A tener en cuenta también que los márgenes y comisiones tienden a ser más altos en EEUU que en Europa. Y “lo mismo ocurre con muchos servicios en los que los clientes minoristas y corporativos están acostumbrados a pagar menos en Europa (gracias a una competencia a menudo más fuerte entre los bancos), desde tarjetas y transacciones de pago hasta asesoramiento en fusiones y adquisiciones y emisión de acciones”.

En materia de impuestos, los bancos estadounidenses recibieron además “un aumento significativo en la rentabilidad por los recortes de impuestos de 2017 bajo el entonces presidente Trump”. “Si bien algunos países europeos han adoptado reformas similares, muchos otros no”.

Además, el crecimiento económico en la última década de EEUU ha sido muy superior al europeo, con un crecimiento del PIB en la última década del 17% frente al 2,9% en Europa.

Por último, Deutsche Bank menciona a la banca de inversión. “Mientras que los cinco principales bancos de EEUU mantuvieron estable su cuota de mercado global combinada desde 2012 en un 30%, la de los siete principales bancos europeos cayó en más de un tercio a solo el 14%”.