La Comisión intenta evitar la descoordinación en las fronteras con nuevas medidas

Un hombre pasea alrededor del cierre de la frontera de Rihonor/Rio de Onor en la Sierra de la Culebra (Zamora) con Portugal en febrero de 2021. El Gobierno de Portugal decidió cerrar las fronteras con España para contener la expansión de la pandemia (Emilio Fraile - Europa Press)

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Las fronteras externas e internas han sido una pesadilla para la Unión Europea (UE) en los últimos meses. La Comisión ha reaccionado hoy con una batería de medidas que pretenden mejorar la coordinación en caso de pandemia y evitar instrumentalizaciones de migrantes tan dramáticas como la vivida entre Polonia y Bielorrusia. Las nuevas reglas buscan en definitiva que todos los países actúen con los mismos criterios y que Bruselas tenga más capacidad para aplicarlos. Más flexibilidad, más rapidez en la respuesta y más eficacia.

Pero el problema es que los países europeos todavía están lejos de llegar a un acuerdo sobre el pacto de migración propuesto en septiembre pasado. Existen muchas diferencias de criterio y estas medidas solo intentarán paliar los casos más agudos cuando se produzcan.

Respecto a las fronteras interiores -el denominado espacio Schengen que permite la libre circulación de personas, bienes y capitales y que afecta a 420 millones de ciudadanos- se intentará atenuar la toma de medidas unilaterales que pongan en riesgo esos principios y que fueron muy comunes y extendidas durante los primeros meses de la pandemia.

También se prevé un reforzamiento de la colaboración policial a ambos lados de las fronteras que impliquen un mayor control de quienes cruzan las mismas. Eso significa que movimientos no autorizados y actuaciones delictivas puedan ser vigilados de una manera más flexible y estrecha por parte de los cuerpos policiales.

EVITAR LA GUERRA HÍBRIDA

Para evitar la instrumentalización de las fronteras -la guerra híbrida de la que tanto se ha hablado en las últimas semanas por el transporte de emigrantes a la frontera de Bielorrusia con Polonia- la Comisión propone medidas adicionales para enfrentar ese tipo de desafíos. Por ejemplo, extender el plazo de registro para las solicitudes de asilo hasta 4 semanas y de examinar todas las solicitudes de asilo en la frontera, excepto los casos médicos.

Se mantiene el acceso efectivo al procedimiento de asilo y el que las organizaciones humanitarias puedan brindar asistencia. Los Estados miembros también tendrán la posibilidad de establecer un procedimiento de gestión del retorno de emergencia y, cuando así lo soliciten, las agencias especializadas (Agencia de Asilo de la UE, Frontex, Europol) deberían proporcionar apoyo operativo con carácter prioritario.

Para el vicepresidente de Promoción del modo de vida europeo, Margaritis Schinas, “la crisis de refugiados de 2015, la avalancha de ataques terroristas en suelo europeo y la pandemia mundial de COVID-19 han puesto bajo presión al espacio Schengen. Tenemos la responsabilidad de reforzar la gobernanza de Schengen y asegurarnos de que los Estados miembros estén equipados para garantizar una respuesta rápida, coordinada y europea a las situaciones de crisis, incluso en las que se instrumentaliza a los inmigrantes”.

El espacio Schengen alberga a más de 420 millones de personas en 26 países. La supresión de los controles en las fronteras interiores entre los Estados Schengen es una parte integral del estilo de vida europeo: casi 1,7 millones de personas residen en un Estado Schengen y trabajan en otro. Las personas han construido sus vidas en torno a las libertades que ofrece el espacio Schengen, con 3,5 millones de personas cruzando entre los Estados Schengen todos los días.