A mano, la segunda opción. La primera, ha decaído notablemente quizás porque la gente prefiera criar gallinas ponedoras y no guppy’s, cebritas o luchadores (peleadores) de Siam. Hoy, la belleza en el hogar cede paso a la supervivencia.
Desde hace algún tiempo, la doctora en Ciencias e investigadora titular, Alicia García Santana y el también doctor en Ciencias Técnicas Julio Larramendi han formalizado unas nupcias profesionales para contribuir notablemente al incremento de la cultura en varias direcciones.
Si preguntasen si conozco de alguien que tal parece no duerme ni una siesta en su quehacer con las lentes, diría que se trata Larramendi ya a estas alturas con más de cien obras publicadas con estudio, esmero y calidad. Fue él y el equipo multidisciplinario que le acompañó quienes dieron a conocer a Cuba y al mundo la alta descendencia de aborígenes que teníamos en la isla en una de sus más renombradas obras: Cuba. Indígena hoy. Sus rostros y ADN.
Ambos, ahora con el segundo tomo de La casa cubana. La criollización de los modelos hispánicos, Ediciones Polymita, S.A, con lujosa impresión por Selvi Artes Gráficas, con gráficas también de Carlos García Santana y diseño de Pepe Nieto. Un auténtico deleite entrar a sus 254 páginas para encontrar tanta semejanza e influencia proveniente de España.
Atinado concederle la palabra al catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Granada, Rafael López Guzmán, que apunta en el prólogo:
“Esta obra, en definitiva, supone un avance historiográfico de enorme magnitud que viene a construir metodología y estudios de casos que nos permiten un acercamiento certero a la comprensión de la casa cubana, razón por la que me siento privilegiado al haber podido leer el manuscrito de mi querida doctora García Santana…”
Después de lo suscrito por López Guzmán, sólo queda cursar invitación para entrar a esa vivienda con tantos recuerdos de dos culturas fundidas en una: La casa cubana. La criollización de los modelos hispanos.







