La carrera por las vacunas amplía la brecha entre los gigantes farmacéuticos y los fabricantes de genéricos

Vacunas
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La búsqueda de una cura para el Covid-19 ha supuesto un gasto estimado de 25.000 millones de dólares en I+D farmacéutico solo en 2020, en un esfuerzo que se ha centrado sobre todo en el desarrollo de varias vacunas con las que se confía en poner fin a una pandemia que ha provocado una crisis económica sin precedentes. Una carrera en la que habrá ganadores y perdedores, y que ampliará la brecha de ingresos entre las grandes farmacéuticas que controlan el mercado de las vacunas y los fabricantes de medicamentos genéricos, que se quedarán estancados.

“Los fabricantes de medicamentos patentados, es decir, las empresas de biotecnología y las grandes farmacéuticas, van a ser los ganadores del juego a costa de los fabricantes de genéricos que no pueden aprovechar la ganancia inesperada de las vacunas”, señala el experto de Euler Hermes (Allianz) Marc Livinec.

“El mercado de las vacunas es oligopolístico”, recuerda el economista, que destaca que solo en 2019, antes de la pandemia, ya generó unos 35.000 millones de dólares de ingresos, lo que representa el 3% del mercado mundial de medicamentos, que ascendió a 1,1 billones de dólares. “Las vacunas gozan de una competencia (muy) limitada respecto a otros tipos de medicamentos”. La consolidación entre las grandes farmacéuticas ha reducido el número de fabricantes de medicamentos a nivel mundial en las dos últimas décadas y esta tendencia “ha sido aún más fuerte para los fabricantes de vacunas”, explica Livinec. “Las economías de escala que dan lugar a vacunas fabricadas en plantas ‘cautivas’ y las estrictas normas exigidas por los reguladores son importantes barreras de entrada”.

Además, diferencia de otros medicamentos patentados, que se enfrentan a imitadores en cuanto dejan de estar protegidos por la patente, “las vacunas parecen ser inmunes a las ofertas competidoras de los genéricos”. De hecho, la mayoría de las 15 vacunas que más ingresos generan no tienen patente, pero las ‘vacunas genéricas’ -así como los biosimilares- “requerirían un coste financiero demasiado elevado en ensayos clínicos y gastos de fabricación adicionales que los precios más baratos no podrían compensar”, apunta el experto de Euler Hermes.

“Como son (muy) pocos dentro del mercado farmacéutico, los fabricantes de vacunas disfrutan de una rentabilidad bastante buena en las vacunas más nuevas y de mayor precio, ayudados por la vida útil de sus productos más allá de la expiración de las patentes”, apunta el experto, a pesar de que los precios se mantienen “muy por debajo” de otros medicamentos con patente.

El resultado, según los cálculos de Euler Hermes, es que se espera que los fabricantes de medicamentos genéricos registren sólo un incremento del 2% de los ingresos en el año fiscal 2021, frente a la subida del 8% para las grandes farmacéuticas y la del 21% para las biotecnológicas. En cuanto a la rentabilidad, se espera que el margen operativo de los fabricantes de medicamentos genéricos se mantenga por debajo del 10% de media mundial en 2021, frente a casi el 30% de las grandes farmacéuticas y un “fastuoso” 45% de las biotecnológicas, apunta el experto.

A más largo plazo, “el éxito de fabricantes de las biotecnológicas hasta ahora desconocidas, en particular Moderna y BioNtech, podría suponer un cambio de rumbo para el sector farmacéutico en su conjunto”. “Salvo que se produzcan efectos secundarios inesperados a largo plazo, las vacunas contra el covid-19 creadas con tecnología de ARN mensajero podrían ser la disrupción necesaria en otros campos terapéuticos, como la oncología, un mercado cinco veces mayor que el de las vacunas”, concluye Livinec.

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