Italia

La bolsa italiana recibe con ganancias a la ultraderecha frente a las caídas del resto de Europa

Los analistas esperan una continuidad en las políticas del nuevo Gobierno, pero la prima de riesgo empeora y se asoma al abismo de los 250 puntos.

Giorgia Meloni
Giorgia Meloni

La bolsa italiana ha registrado hoy las mayores subidas entre los parqués europeos, después de la victoria de la coalición liderada por la ultraderechista Giorgia Meloni en las elecciones generales celebradas ayer en Italia, tras años de agitación y frágiles alianzas políticas.

En concreto, el índice FTSE Mib, el selectivo de la bolsa italiana, ha despedido la sesión con un repunte del 0,67%. El sector financiero ha protagonizado las mayores subidas, frente a los retrocesos de las compañías energéticas.  El avance de este parqué contrasta con la evolución del resto de bolsas europeas, en medio del clima de incertidumbre económico.

Así, el Ibex 35 ha cerrado la jornada con un retroceso del 0,99%, mientras que el Dax alemán ha cedido un 0,46% y el CAC francés un 0,24%.  El paneuropeo EuroStoxx 50 ha registrado un leve descendo del 0,17%.

Por el contrario, la deuda italiana sí se ha visto penalizada. El interés del bono a 10 años ha repuntado casi 14 puntos básicos, hasta el 5,8% frente al 2,09% del bund alemán, lo que eleva la prima de riesgo hasta los 243 puntos básicos y se aproxima al umbral de los 250 puntos que algunos estrategas ven como “zona de peligro”.

Hoy la OCDE ha dibujado un escenario cada vez más sombrío para Europa al prever prácticamente de estanflación en 2023 para Alemania, con una caída del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,7% y un alza de precios del 7,5%.

Los analistas han estado especulando durante semanas sobre cómo reaccionaría el mercado ante una victoria de Giorgia Meloni en las elecciones generales de Italia, pero cuando ha llegado el momento, el mercado ha demostrado estar mucho más preocupado por un colapso presupuestario en el Reino Unido.

RAÍCES EN LOS MOVIMIENTOS POSFASCISTAS

El partido de Meloni, Hermanos de Italia, tiene sus raíces en los movimientos posfascistas de finales del siglo XX y la propia Meloni ha atacado a la Unión Europea, los inmigrantes y los derechos LGBTQ en la campaña electoral. Sin embargo, cuando habló con sus seguidores reunidos en un hotel en el centro de Roma en las primeras horas del lunes, se mostró sobria y les dijo que Italia debe ser gobernada con “responsabilidad”.

Algunos analistas sostienen que esta moderación en su discurso puede denotar una continuidad de los planes de reforma del anterior Gobierno de Mario Draghi, que implicaba una mayor disciplina fiscal y mejoras de la eficiencia, requisitos para recibir los fondos europeos.

Para François Raynaud, gestor de multiactivos & Overlay de Edmond de Rothschild AM, detrás de la victoria de Meloni hay dos puntos “tranquilizadores”. Por un lado, que necesita el apoyo del partido más moderado Forza Italia para conseguir la mayoría en el Parlamento. Por otro, que su coalición no consigue una mayoría de tres quintos que le permitiría realizar cambios constitucionales con mayor facilidad.

Los mercados “han tenido tiempo de sobra para digerir la evolución del panorama político en Italia”, sostiene Silvia Dall’Angelo, economista senior de Federated Hermes, quien afirma que «el cambio moderado que ha marcado el partido de derechas también ha contribuido a calmar las preocupaciones sobre la situación política italiana que surgieron tras la dimisión de Draghi».

En su opinión, el nuevo Gobierno «cumplirá las reglas y se ceñirá en gran medida a la senda de las reformas y la disciplina fiscal, dado que existen fuertes incentivos para ello». Desde un punto de vista económico, pese al buen comportamiento en la primera mitad del año de la economía italiana, “las perspectivas son sombrías, en medio de una crisis energética sin precedentes en Europa y la aceleración del endurecimiento monetario por parte del BCE en los próximos meses”.

EL BCE CONFÍA EN QUE EL NUEVO GOBIERNO SIGA EL CAMINO DE DRAGHI

A este respecto también se ha pronunciado el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, quien ha confiado en que la economía del país no se vea afectada por un gobierno encabezado por la ultraderecha y espera que este seguirá el mismo camino que el anterior.

De Guindos ha señalado que la economía del país lo ha hecho mejor que la media europea en los últimos dos años y que ya ha recuperado el nivel de renta previo a la pandemia, al mismo tiempo que está ejecutando el reparto de los fondos europeos «con una enorme profesionalidad».

Además, su sector bancario lo está haciendo mejor que hace unos años, con un nivel de crédito dudoso que se sitúa en torno al 3%. El problema, para De Guindos, es que su deuda pública se sitúa en torno al 150% del PIB, pero ha resaltado que tiene una posición inversora neta «muy buena».

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