La banca guarda bajo el colchón el dinero de la liquidez barata del BCE

Banco Central Europeo BCE

Sede del Banco Central Europeo (BCE)

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A diferencia de la crisis financiera, en la crisis del covid-19 los bancos no son el problema sino parte de la solución. Este ‘mantra’, que se ha repetido desde el sector en los últimos meses, no ha evitado que los propios banqueros hayan sido más prudentes a la hora de hacer uso de las extraordinarias medidas de liquidez puestas en marcha por el Banco Central Europeo (BCE): el resultado es que los depósitos de las entidades en las arcas de la institución se duplicaron el año pasado, a pesar de los tipos negativos.

Al igual que muchas familias han aplazado decisiones de gasto y mantenido a buen recaudo sus ahorros por lo que pudiera pasar, algo muy similar han hecho los bancos europeos con la liquidez del BCE, según muestra un reciente informe de Deutsche Bank. Durante el pasado año, “el ajuste más extremo de los balances de los bancos de la zona del euro tuvo lugar en un área que suele estar menos enfocada, ya que no forma parte del negocio de los clientes de los bancos y, por lo tanto, tiene menos interés para los responsables políticos: la liquidez mantenida en el banco central”, señala Jan Schildbach, analista del banco alemán.

Antes de que estallase la crisis esta partida bajó un 6% interanual, “pero rápidamente comenzó a aumentar de manera espectacular”, apunta el experto del banco alemán. “Esto se debió sobre todo a la financiación barata del BCE (operaciones de refinanciación a largo plazo de emergencia pandémica, PELTRO), que a menudo permanecía directamente en el banco central, así como a la flexibilización cuantitativa (QE) del BCE, es decir, la compra de bonos también a los bancos comerciales”.

Así, los depósitos bancarios en el BCE cerraron 2020 con casi el doble de la cifra de principios de año, registrando un incremento del 92%. De hecho, los activos totales se habrían reducido en 0,3 billones de euros desde febrero si no hubiera sido por el salto en la liquidez del banco central. Este último asciende ahora a la “asombrosa cantidad” de 3,5 billones de euros, equivalente a aproximadamente tres cuartas partes del volumen total de préstamos corporativos.

El BCE mantiene el tipo de la facilidad de depósito en el -0,5%, lo que implica que de facto cobra a los bancos por los depósitos que mantienen en la institución. No obstante, la penalización no es directa, ya que los hombres de Lagarde implementaron el año pasado un sistema de tramos (tiering) que salva determinados excesos de liquidez de los tipos más gravosos. Aun así, en el mejor de los casos la rentabilidad es nula.

“Es obvio que algo en el sistema bancario tiene graves fallas, con el 10% de todos los activos sin uso productivo e incluso dando un rendimiento nominal negativo”, concluye Schildbach.

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