Japón

Japón entra en campaña y su deuda reabre el riesgo de contagio financiero global

La convocatoria de elecciones anticipadas en Japón ha devuelto al primer plano la sostenibilidad de su deuda pública justo cuando el país deja atrás la era de los tipos cero. El repunte de los bonos a muy largo plazo y las expectativas sobre el yen empiezan a trasladarse a los mercados internacionales.

Banco de Japón
Banco de Japón

La deuda pública de Japón vuelve a situarse en el centro del debate financiero tras la decisión del Gobierno de adelantar las elecciones generales en un contexto marcado por el encarecimiento de la financiación y la retirada progresiva del apoyo del Banco de Japón.

La primera ministra Sanae Takaichi anunció la disolución de la Cámara Baja para celebrar elecciones el 8 de febrero de 2026, en un movimiento destinado a reforzar su mandato y facilitar cambios en la política económica.

Entre la decisión política y la reacción del mercado hay un factor clave: Japón ya no se financia a coste cero, y los inversores empiezan a exigir una mayor prima por el riesgo fiscal en plena campaña electoral.

El bono japonés a 40 años ha superado el 4% por primera vez desde su lanzamiento, una señal clara de mayor tensión fiscal

El aviso del mercado: presión en los bonos superlargos

El rendimiento del bono japonés a 40 años superó el 4% en enero de 2026, un nivel inédito desde su introducción en 2007. El movimiento coincide con el arranque del proceso electoral y con la expectativa de posibles paquetes de estímulo y cambios fiscales.

Antes de entrar en escenarios, el mercado separa dos planos: el volumen total de deuda y el coste anual de sostenerla. En Japón, lo que está cambiando con rapidez es este segundo elemento, en paralelo a la normalización monetaria.

Con el fin de los tipos cero, el foco pasa del tamaño de la deuda al aumento del gasto en intereses

Presupuesto récord y factura creciente de la deuda

El Gobierno japonés aprobó un presupuesto inicial récord para el ejercicio fiscal 2026 de 122,3 billones de yenes, equivalentes a 665.900 millones de euros al tipo de cambio de referencia del BCE.

Dentro de ese marco, el gasto destinado al servicio de la deuda asciende a 31,3 billones de yenes, es decir, 170.400 millones de euros, tras el giro en la política de tipos.

Estas cifras condicionan el debate electoral: cuanto más suben los rendimientos, mayor parte del presupuesto se destina a intereses y amortizaciones, reduciendo el margen para nuevas políticas sin elevar ingresos.

Magnitudes fiscales y de mercado clave

Indicador Dato original Equivalente en euros Relevancia
Presupuesto FY2026 122,3 billones de yenes 665.900 millones Marca el tono fiscal
Servicio de la deuda FY2026 31,3 billones de yenes 170.400 millones Impacto del fin de tipos cero
Bono japonés a 40 años Rendimiento >4% Termómetro del riesgo fiscal
Hipótesis de estímulo citada 135.000 millones de dólares 116.200 millones Presión sobre déficit

El Ministerio de Finanzas ya ajusta la emisión para frenar la tensión en los vencimientos largos

Ajuste en la emisión y menos peso en los superlargos

El Ministerio de Finanzas ha señalado en su plan de emisión para FY2026 un recorte en la colocación de deuda en los tramos de 20, 30 y 40 años, con el objetivo de estabilizar las subastas y contener la volatilidad.

La estrategia incluye ampliar la base compradora en un momento en el que el Banco de Japón reduce gradualmente su papel como comprador dominante tras años de compras masivas.

El equilibrio del mercado depende cada vez más de la demanda privada

Quién sostiene la deuda japonesa y por qué el riesgo cambia

Japón ha convivido con ratios de deuda muy elevados gracias a una estructura dominada por inversores domésticos y el sector público.

Según datos preliminares de septiembre de 2025, el volumen total de bonos y letras del Estado japonés asciende a 1.185,0 billones de yenes, equivalentes a 6,45 billones de euros. De esa cifra, el Banco de Japón mantiene 523,9 billones de yenes, es decir, 2,85 billones de euros.

Estructura de la deuda japonesa

Concepto Dato original Equivalente en euros
Total JGB y letras en circulación 1.185,0 billones de yenes 6,45 billones
Tenencia del Banco de Japón 523,9 billones de yenes 2,85 billones

El dato refuerza una idea central para el mercado: el sistema es estable mientras exista una demanda sólida, pero la reducción del apoyo del banco central puede acelerar los ajustes de precios, especialmente en los vencimientos más largos.

El principal canal de riesgo internacional pasa por los flujos financieros

El posible contagio al resto del mundo

Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda del Tesoro de EEUU, con 1.202.600 millones de dólares a cierre de noviembre de 2025, cifra equivalente a 1.035.200 millones de euros.

Si el diferencial de rentabilidad entre la deuda japonesa y la estadounidense se estrecha, aseguradoras, fondos y bancos japoneses pueden optar por repatriar capital, reduciendo la demanda marginal de bonos en EEUU y Europa y presionando al alza las rentabilidades globales.

A ello se suma el canal divisa. La normalización monetaria puede generar volatilidad en el yen y provocar el deshace de estrategias de carry trade, con impacto sobre renta variable, crédito y mercados emergentes.

El yen actúa como amplificador en episodios de aversión al riesgo

Los escenarios hasta el 8 de febrero de 2026

El mercado maneja tres escenarios principales. Un primero pasa por un mandato reforzado con un giro expansivo, que mantendría la presión sobre los bonos superlargos y elevaría el coste de financiación.

Un segundo escenario contempla estabilidad política acompañada de señales creíbles de disciplina fiscal, lo que podría moderar las tensiones si se mantiene el ajuste en la emisión.

Un tercer escenario es el de un resultado ajustado y mayor fragmentación parlamentaria, que prolongaría la incertidumbre y la volatilidad en deuda y divisa.

La foto estructural más allá del ciclo electoral

Más allá de las elecciones, el FMI insiste en que la deuda japonesa sigue siendo un riesgo a medio plazo, especialmente a partir de la próxima década.

El aumento de la factura de intereses y el envejecimiento de la población, con mayor gasto en sanidad y cuidados de larga duración, presionan la sostenibilidad fiscal en un entorno de tipos más altos.

* El BCE fijó el 16 de enero de 2026 un tipo de cambio de referencia de 1 euro = 183,67 yenes, base utilizada en todas las conversiones a euros de este reportaje.

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