Inversión sostenible: una oportunidad que no podemos perder

Ana Rivero, Global Head of Investment Content and ESG de Santander Asset Management

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Recién terminada la COP26, los Pactos de Glasgow refuerzan un firme compromiso con el objetivo de mantener el aumento de temperatura en 1,5ºC en 2050. Para conseguirlo, no solo hace falta voluntad, sino acción. De momento, Glasgow ha conseguido por primera vez que los compromisos asumidos en una conferencia sobre el clima puedan limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 °C, pero hace falta ejecución. A largo plazo, el éxito de los compromisos de cualquier estrategia de descarbonización se medirá por su capacidad para revertir la tendencia actual de las emisiones absolutas de gases de efecto invernadero.

Uno de los compromisos adquiridos en la COP, y que son más necesarios, es el relativo a la financiación de la transición. De momento, los países desarrollados se comprometen a duplicar la financiación de la adaptación para 2025. Y a la vez comprometiéndose a sus objetivos nacionales de descarbonización, están derivando la financiación y la inversión hacia soluciones que aborden el problema del cambio climático.

También se resolvió la creación de un marco global y coherente para que los países informen de sus compromisos de descarbonización, que facilitará la contabilización de los esfuerzos globales de mitigación y la comparación entre las NDC (Nationally Determined Contributions), el núcleo del Acuerdo de París y de la consecución de esos objetivos a largo plazo. Las NDC encarnan los esfuerzos de cada país para reducir las emisiones nacionales y adaptarse a los efectos del cambio climático y es crucial que su medición y credibilidad sean exquisitas y exigibles a los estados en igual desglose.

La transición energética no tiene vuelta atrás y requiere de inmensos esfuerzos de financiación. Es un hito histórico que supone la transformación de industrias, sectores, compañías y planes nacionales gubernamentales a lo largo de la próxima década y que abre un mundo de inversión de dimensiones más que notables. A gran escala, los compromisos están creciendo y se van desarrollando de forma cada vez más capilar. Pero, ¿qué podemos hacer individualmente para ayudar a la financiación de esta transición?

La inversión sostenible está experimentando un auge espectacular desde 2015, mucho más aún desde la pandemia de COVID, que ha revolucionado conciencias y ha colocado en primer orden la necesidad de transformación energética y social de nuestras economías. Nuestra contribución individual al resto de la sostenibilidad pasa por la elección de nuestro producto de inversión y, más claramente, de nuestro proveedor de fondos. Así, una gestora firmante de Net Zero Asset Managers es una garantía para el inversor de que en el mismo plazo y al mismo tiempo que se están aunando esfuerzos políticos e industriales para conseguir paliar los efectos del cambio climático, se están alineando sus inversiones y carteras para contribuir y responder a ese reto.

La descarbonización progresiva de las carteras es un compromiso de gran envergadura, que requiere equipos especializados, proveedores de datos, metodologías ESG y un elevado grado de priorización a nivel estratégico. En los próximos años, será complicado encontrar fuentes de valor en los mercados que no pasen por compañías y emisores que se hayan adherido a los compromisos Net Zero o tengan en marcha una política de descarbonización sobre la que reportar a sus inversores. Y, como siempre, habrá ganadores y perdedores, habrá líderes y quienes se queden atrás. Y esa labor de selección y análisis del performance climático e ESG de las acciones y los bonos, así como de la mayoría de activos financieros invertibles para un inversor individual, será lo que diferencie a unas gestoras de otras.

Nos queda mucho camino por recorrer: cohesión de datos, taxonomía social, clarificación de estándares internacionales… pero el camino ya ha empezado y no tiene retorno. Las oportunidades que se abren son inmensas. Aprovechemos el momento histórico que estamos viviendo y formemos parte con nuestras decisiones de inversión.

*Ana Rivero es Global Head of Investment Content and ESG de Santander Asset Management