Cuba a contrarreloj, entre la espada y la pared. Gritando a los cuatro vientos que somos un país de paz dispuesto, en última instancia a defender su soberanía con las armas en las manos al tiempo que cada día crecen más las posibilidades de una intervención militar en cualesquiera de las múltiples variantes que maneja la Casa Blanca.
Si no es el mismo proceder, se parece en mucho al guion gringo para con Venezuela. ¿A què vinieron a la isla el jefe de Cia, John Ratcliffe y el general cuatro estrellas Francis L. Donovan? ¿A escuchar el tradicional cañonazo de las nueve? ¿En visita de cortesía? ¿En busca de colaboración? ¿O a pasar un mensaje con tintes de ultimátum para un final bélico de pies a cabeza? Toda mi apuesta a esto último, dudoso razonamiento después de varias noches sin poder dormir entre el calor, los mosquitos y el apagón.
Mal las cosas en la isla, sin asomo de mejoría alguna, con la llamada resistencia a prueba de calamidades y con fecha de vencimiento en los próximos meses ante un verano que, como siempre, no viene con buenas intenciones y que no pocos analistas locales aseguran que si logramos superar las adversidades que le acompañan, podría haber un giro en las intenciones estadounidenses.
Es que hasta la madre naturaleza nos ha dado las espaldas. Mayo, que comienza siempre con lluvias beneficiosas para los cultivos (y para los mosquitos también) se ha retrasado en las entregas. Las lluvias torrenciales han llegado para fines de mes acompañadas también de torrenciales rumores, falsas noticias y una incomprensible tibieza de las autoridades para mantenernos al día.
Mucha solidaridad de tribunas y micrófonos. Nada en concreto, material. Aspirinas en última instancia. La potencia rusa sometida a los caprichos de Washington para enviarnos un petrolero para diez días de supervivencia. Los angolanos, pueblo noble y gobierno ingrato, después de dejar los cubanos 2.016 muertos, ni un galón de petróleo o un sobrecito de refresco de mukua para los niños.
Mírese como se mire, se viven momentos definitorios para la vida. Cada día el bino0mío Rubio-Trump gira más la tuerca. La última y reciente, la decisión de algunas hoteleras españolas en tocar retirada del grupo Gaviota, del sistema empresarial de las Fuerza Armadas Revolucionarias o GAESA ante nuevas presiones con fecha de aplicación.
Más solos que la una, diría un amigo español.





