Expertos afirman que en Internet hay publicidad masiva

Los movimientos de Angela Merkel en Bruselas parecen tener un sólo objetivo: suavizar los golpes sobre la frágil banca alemana. Así se explica que solo los bancos de este país y, en mucha menor medida, los de Holanda y Austria (tres países con la máxima calificación crediticia para su deuda pública) lograsen colocar suficientes títulos de deuda entre los inversores para cubrir los vencimientos hasta ahora. Gracias al blindaje soberano de su país, que no cede un ápice y sólo exige austeridad en la región.

En cualquier caso la Cumbre de la UE celebrada la pasada semana no ha puesto de acuerdo a todo el mundo. Y eso ya es un paso, pues hasta ahora las últimas reuniones celebradas en Bruselas solían despertar un pesimismo unánime en todo el planeta. La banca de inversión, sin ir más lejos, se enfrenta en sus veredictos sobre el encuentro.

Por ejemplo, el banco estadounidense Morgan Stanley ha suavizado en un informe publicado este lunes sus primeras conclusiones. «Nuestra reacción el viernes fue un poco abrumadora por el hecho de que no fue posible acordar cambios en el Tratado Europeo. Pero analizando en mayor profundidad todo el material y las reacciones recopiladas tras el evento, nos hemos posicionado de forma más constructiva», explicaban los expertos de la entidad.

Para Morgan Stanley, aunque «todo dependerá de la voluntad de los políticos», se podrían estar sentando las bases de una nueva Europa más compacta, y por lo tanto las bases de un futuro más optimista para la región. El banco saluda la inclusión del FMI como potencia de fuego contra la incertidumbre, aunque espera que el BCE modere sus compras de bonos.

En dirección contraria se han expresado los analistas del banco portugués Espirito Santo. En una nota enviada a los clientes, estos expertos aseguraban que lo acordado en Bruselas responde a los intereses de Alemania. «Ha legalizado su deseo por las medidas de austeridad», comentaban desde Lisboa. Y en cuanto a la unión fiscal, desde la entidad lusa decían que de buscar de verdad una unidad fiscal, Berlín hubiese concedido, entre otras cosas, la emisión de eurobonos a los países periféricos.