Las empresas alemanas, en graves apuros por sus posiciones en derivados

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Las grandes empresas alemanas se enfrentan a la posibilidad de tener que hacer efectivos más de 15.000 millones de euros en los próximos meses. Esa sería la cantidad, necesaria para cubrir la exposición que mantienen en productos derivados que cotizan en mercados sin regular.

El segundo mandato de Angela Merkel como canciller de Alemania empieza con algunas complicaciones. La gran industria alemana está en serios aprietos por culpa de las posiciones en derivados que mantiene en mercados OTC, sin regular.

Según Financial Times en su edición digital, las principales compañías teutonas se muestran preocupadas ante la posibilidad de que la UE ceda a las presiones de EEUU y declare ilegales estos mercados. Eon, la eléctrica más grande de Europa, ha afirmado al diario financiero que tendrá que invertir más de 7.500 millones de dólares en líneas de crédito para cumplir la nueva legislación, en caso de aprobarse. Otras compañías, como BASF y Lufthansa, también han elevado protestas ante la inversión que supondría este cambio. BASF, por ejemplo, tiene actualmente 23.000 millones de euros en mercados OTC. Por su parte, la también alemana Siemens ha confirmado que tendría que invertir al menos 1.000 millones de euros para cumplir la futura normativa.

En cualquier caso, al margen de las compañías germanas también hay empresas británicas, como Rolls Royce, en la misma situación. En concreto la automovilística inglesa debería invertir 2.700 millones de euros en la conversión. En declaraciones a El Boletín, el portavoz comunitario de Mercado Interior, Oliver Drewes, confirmó el pasado mes de marzo que la CE planeaba entonces aumentar el control en el mercado de derivados. Según el informe emitido entonces, la legislación podría instaurarse tras el verano. Sin embargo, en julio de 2009 la nueva normativa que preparaba Bruselas para los mercados financieros no tenía en mente incluir un regulador para los derivados. Las propuestas hablaban de directrices de cumplimiento voluntario.

La nueva legislación podría venir influenciada por Barack Obama, que concedió ayudas estatales a empresas como General Motors. Las ayudas a la automovilística estadounidense fueron de 13.956 millones de euros, mientras que los gastos de las empresas alemanas serán de más de 15.000 millones de euros si se aprueba esta medida.

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