La crisis de la deuda empieza a afectar a los dividendos de las empresas europeas

La crisis de la deuda soberana arrecia, y el sector empresarial europeo comienza a tirar de la cancelación del dividendo para poder mantenerse a flote. Por el momento, sólo unos pocos de los grades nombres han tomado esta medida, pero no se descarta que si se acentúa la crisis, se convierta en una moda obligada.

El sector financiero ha sido de los primeros en mover ficha. El francés Société Générale, uno de los bancos sistémicos franceses para el G20, anunció a principios de mes que no repartirá dividendos entre sus accionistas durante este ejercicio porque quiere reforzar sus fondos propios “sin acudir al mercado y al dinero público”.

De cara a un futuro próximo, Société afirmó que se reserva la opción sobre el reparto de beneficios el año que viene, aunque estimó que podría volver a “un pago normal del dividendo”. El anuncio coincidió con la publicación de los resultados del tercer trimestre, período en el que la entidad ganó 622 millones de euros, un 30% menos que el año anterior.

En una situación aún más delicada se encuentra otra entidad financiera, la italiana Unicredit. El mayor banco italiano anunció esta semana unas pérdidas de 10.600 millones de euros en el tercer trimestre frente al beneficio que esperaba el mercado de 7.400 millones. Estos inesperados números rojos han obligado a Unicredit a suspender el dividendo de este año, amén de anunciar el despido del 12% de su plantilla en Italia en los próximos años, medida que afectará a 5.200 trabajadores.

Según los datos de los test de estrés realizados el pasado mes de junio por la Autoridad Bancaria Europea, Unicredit tiene las mayores necesidades de capital entre todos los bancos italianos, lo que le obligará a levantar fondos para alcanzar en junio un ‘core capital’ del 9%. Precisamente, necesita 7.400 millones según este organismo, justo la cantidad que pedirá a los mercados.

También en Italia, uno de los países más golpeados por la crisis de deuda que ha obligado incluso a un cambio de Gobierno, Finmeccanica, ha cancelado la retribución a sus accionistas. La mayor compañía de defensa del país ha pasado de esperar un beneficio para el conjunto del año de 1.600 millones de euros, a reconocer que finalmente perderá 200 millones antes de impuestos, amortizaciones y costes de reestructuración.

Finmeccanica ha anticipado además que venderá sus unidades de contratos civiles, con los que pretenderá obtener 1.000 millones de euros, para centrarse en el negocio de defensa.