Elecciones Alemania

La extrema izquierda alemana busca liderar la oposición a Merkel

Angela Merkel, canciller de Alemania

La Izquierda ha sido el tercer partido más votado del país y, si finalmente el SPD pacta con la CDU, podría posicionarse como el principal partido frente a la canciller. La Izquierda, pese a obtener un discreto 8,6% en las elecciones federales de septiembre, ha sido el tercer partido más votado del país. Además, según van creciendo las posibilidades de que Angela Merkel forme un gobierno de coalición con los socialdemócratas del SPD, también crece el número de dedos que señalan a esta formación de extrema izquierda como el principal partido de la nueva oposición germana.

“¿Quién habría pensado, en 1990, que algún día llegaríamos a ser la tercera fuerza política de Alemania?” se preguntaba la misma noche de las elecciones un excitado Gregor Gysi, uno de los 64 diputados que La Izquierda va a sentar en el Bundestag y portavoz del grupo desde el 2005. Porque aunque oficialmente La Izquierda, como tal, existe desde el año 2007 sus orígenes -esto es, el conglomerado de partidos que la conforman- se remontan a los comienzos de la última década del siglo XX.

Y es que a pesar de haber perdido cerca de un millón y medio de votantes y, en consecuencia, haber bajado un 3,3% su porcentaje electoral, La Izquierda ha quedado situada por delante de Los Verdes (8,4%) y de los liberales del FDP (4,8%), dos formaciones que en la última legislatura se posicionaban, junto al SPD y la CDU de Merkel, por delante en cuanto a importancia política.

Por lo tanto, si finalmente Angela Merkel logra pactar con el SPD, que ha sido el segundo partido más votado del país, van a suceder dos cosas. La primera es que, por pura matemática, La Izquierda asumirá el rol de ser el partido de la oposición con mayor número de escaños. Y la segunda, quizá más prometedora todavía que la primera, es que los socialdemócratas podrían volver a sufrir un abandono masivo de militantes como ya sucedió en la legislatura del 2005-2009, cuando perdió a cerca de medio millón tras asumir como propias las políticas neoliberales llevadas a cabo por los democristianos con quienes compartían, también, el gobierno de entonces.

Es cierto que, sumando los escaños conseguidos por la CDU y el SPD, alrededor del 80% del Bundestag estará controlado por esta gran coalición y la oposición no podrá ejercer realmente como tal. Sin embargo, La Izquierda tendrá el derecho a replicar en primer lugar y, sobre todo, asumirá la responsabilidad del comité presupuestario que durante los últimos cuatro años, y debido a la crisis del euro, ha tenido tanta importancia en el debate nacional.

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