Merkel y Sarkozy ponen un gendarme a Silvio Berlusconi

Berlín y París han decidido elevar la presión sobre el Gobierno italiano, asustados por la situación actual de los mercados y cansados por los retrasos en las reformas prometidas por Silvio Berlusconi. El Fondo Monetario Internacional (FMI) se unirá a Bruselas para supervisar la economía italiana y garantizar que se apliquen los ajustes y las reformas anunciadas, según ha confirmado el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, en Cannes, escenario de la última cumbre del G-20.

“Italia ha decidido por iniciativa propia pedir al FMI que supervise la aplicación de sus compromisos», ha anunciado Barroso en la rueda de prensa final de la cumbre del G-20. «Esto es una prueba de lo importante que el proceso de reformas en Italia es para el país y para la eurozona en su conjunto”, ha explicado Barroso. La base de la supervisión por parte del Fondo será la carta enviada la semana pasada por Berlusconi a Barroso y al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en la que enumeraba las reformas, entre ellas el retraso de la edad de jubilación o la reforma del mercado laboral. Los países de la eurozona ya pactaron en la cumbre del 26 de octubre que el Ejecutivo comunitario vigilará la aplicación de estas reformas.

“Todo lo que podamos hacer para garantizar la credibilidad de los esfuerzos de todos nuestros Estados miembros es importante, no sólo para la eurozona sino para la estabilidad mundial”, ha resaltado el presidente del Ejecutivo comunitario en la ciudad francesa.

A diferencia del resto de países periféricos, el déficit no es uno de los mayores problemas de Italia, que confía en lograr el equilibrio presupuestario el año que viene. Lo que preocupa es su deuda, anclada en el 120% del PIB. De hecho, aunque el Banco Central Europeo (BCE) lleva semanas comprando sus bonos soberanos, la rentabilidad de la deuda a diez años se dirige al 7% y el diferencial (prima de riesgo) con el bund alemán ha llegado a tocar los 450 básicos. Irlanda, Grecia y Portugal fueron rescatados cuando tocaron este umbral.

l Aún así, Italia le debe mucho al BCE. Según aseguran fuentes del sector de los hedge funds, si la autoridad monetaria no estuviera comprando deuda italiana, la rentabilidad de sus bonos a diez años en el mercado secundario podría haber superado el umbral del 10%.