La Cumbre de la UE presenta unas conclusiones a la medida de los bancos alemanes

La reunión de ayer de líderes europeos se ha saldado con unas conclusiones, aún pendientes de concretar, cuyos principales beneficiarios son los grandes bancos alemanes. El principio de acuerdo sobre la quita de la deuda griega ha llegado a la par que el anuncio por parte de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) de las necesidades de recapitalización de las entidades del Viejo Continente. Unos cálculos en los que curiosamente no se ha tenido en cuenta la medida de gracia con Atenas.

En la mesa de negociación de ayer, la patronal bancaria más importante del mundo -el Instituto de Finanzas Internacionales- tuvo un puesto privilegiado e inusual al poder departir de tú a tú con los representantes del Fondo Monetario Internacional, de la Comisión Europea y con los presidentes de Francia y Alemania la solución a la crisis de Grecia.

La asociación bancaria, presidida por Josef Ackermann, quien a su vez ejerce como consejero delegado de Deutsche Bank, arrancó a los líderes europeos un compromiso de garantías por hasta 30.000 millones de euros como peaje para su apoyo a una quita de deuda en el país balcánico. La quita llegaría al 50% de los compromisos de Atenas con sus acreedores, un perjuicio al balance de los bancos franceses y sobre todo alemanes al que nunca se han mostrado dispuestos a aceptar sin más.

Además de este colchón por el que tendrán que responder los países miembros de la Eurozona, los líderes políticos del Viejo Continente se han comprometido a aumentar la efectividad del fondo de rescate común hasta el billón de euros desde los 250.000 millones con los que cuenta actualmente. Una cifra que aumenta de forma considerable los 440.000 con los que se iba a dotar inicialmente al mecanismo de estabilidad. Sin embargo, aún no se ha concretado como será el procedimiento para tal aumento de fondos, solo que los países emergentes podrán participar mediante importantes inversiones en este ‘salvavidas financiero’.

Un aumento para el que Alemania volvió a escenificar ayer su compromiso con una nueva votación favorable en el Parlamento. A pesar de que la popularidad de Angela Merkel entre los votantes que la eligieron va de capa caída y sus propios compañeros de filas se rebelan ante la postura oficial, la canciller volvió a mostrar su compromiso con la estabilidad de Europa y, de paso, con el sistema financiero alemán.

Precisamente, otro movimiento de las autoridades de la Unión Europea han fortalecido la imagen de los bancos alemanes, los que peor parados quedarían con una declaración de impagos en Grecia sin garantías adicionales. La EBA ha publicado, coincidiendo con las conclusiones de la Cumbre, las necesidades de capital que según el organismo supervisor tiene la gran banca europea para alcanzar un ‘core capital’ o solvencia del 9% antes de junio de 2012. Una vez más, los bancos alemanes han salido entre los mejor parados de entre sus vecinos europeos.

La causa de que los bancos alemanes solo necesiten, según los cálculos de la EBA, 5.184 millones de euros para alcanzar dicha ratio frente a los 26.161 millones que necesitan los españoles es doble. Por una parte, la posible quita de deuda anunciada ayer por bancos y autoridades no ha sido contabilizada para tal efecto; por otra, los derivados sobre deuda y otros productos que según algunos analistas suponen un gran riesgo y están muy depreciados han sido contabilizados por su valor nominal. Una opción esta última que ha beneficiado a las entidades germanas y francesas, con grandes negocios en la banca de inversión y en productos derivados; pero que ha perjudicado a la banca española, con una cartera mucho menor en estos productos de carácter más especulativo en muchos casos.

Mientras tanto, la banca española ha quedado como la peor parada de toda la Eurozona solo por detrás de la propia Grecia. En el cálculo de la recapitalización de los bancos españoles ha pesado, sobre todo y según los analistas, la depreciación de la deuda soberana nacional y portuguesa, mientras que otros activos favorables para este cómputo y que el Banco de España admite como válidos no han sido estimados por la EBA para la consecución del 9% de solvencia.

El principal caballo de batalla a este respecto es la contabilización o no de los bonos convertibles obligatoriamente en acciones como capital. La nota remitida por la EBA no especifica nada concreto al respecto, mientras que los bancos españoles y el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, ya han solicitado que estas emisiones de deuda sí que cuenten para que los bancos españoles lleguen con más facilidad a la cota del 9%.

La única noticia positiva para los bancos españoles es que Mario Draghi, sucesor de Jean-Claude Trichet al frente del Banco Central Europeo, ha anunciado que entre sus planes está el seguir comprando deuda soberana de las economías periféricas de la Eurozona siempre que sea necesario. Un plan en línea de lo anunciado en la última comparecencia del todavía presidente del banco de Fráncfort.

Este anuncio y el hecho de que las entidades españolas señaladas por la EBA hayan anunciado que podrán llegar al capital requerido gracias a generación de caja han traído las alzas a su cotización ante un panorama que no les resulta, en principio muy favorable. Los expertos consultados por este diario creen que esta apuesta traerá más restricciones al mercado crediticio y que, por tanto, podría acercar aún más la posibilidad de una recesión económica. Los que sí han sacado partido de las conclusiones de la EBA y los líderes europeos han sido los bancos franceses (con necesidad de 8.844 millones de euros) y alemanes, que han celebrado las noticias de hoy con alzas explosivas que en algunos momentos de la sesión superaban el 20%.