Silvio Berlusconi ha pedido que en el próximo gobierno de coalición queden a su cargo los ministerios de Justicia e Interior. ‘Il Cavaliere’ sabe que puede ser exigente en sus peticiones al primer ministro, Enrico Letta, porque de él depende que exista estabilidad política en Italia. Los mercados –los mismos que pidieron su sustitución por Mario Monti hace año y medio- también le reconocen, de nuevo, como el ‘hombre fuerte’ de quien depende el futuro del país.
Al mismo tiempo que comenzaban estas negociaciones, el Tesoro italiano ha colocado este viernes 8.000 millones de euros en bonos a seis meses a un tipo de interés del 0,503%, lo que supone el mínimo histórico y una importante rebaja frente al 0,831% que pagó en la anterior emisión comparable. Según las informaciones del Banco de Italia, la demanda superó a la oferta y se situó en 11.167 millones de euros, lo que supone un ratio de cobertura de 1,40 veces, un nivel ligeramente inferior al registrado en la precedente subasta, cuando fue de 1,64 veces.
Los inversores internacionales parecen reconocer así el potencial del líder conservador, a quien hace un año la prensa de medio mundo situaba en alguna cárcel italiana. Pero el empresario italiano ha sabido moverse con una gran habilidad en el entramado político italiano, ya de por sí complicado. Por eso, tras forzar la dimisión del que en su día le sustituyo en el poder, Mario Monti, al retirarle su apoyo en el Parlamento, fue a las elecciones generales para destruir al Partido Democrático, su principal oposición. Y lo consiguió.
El PDL de Berlusconi, un coto de caza privado donde ‘Il Cavaliere’ hace y deshace a su antojo, logró ser la segunda fuerza más votada del país y controlar, así, el Senado. El Partido Democrático, vencedor de las elecciones, se hizo con el control del Congreso pero, al mismo tiempo y al carecer de la mano dominante en la otra cámara, se vio impedido a formar ningún gobierno. Ahora, dos meses después, es un partido fragmentado por dentro. Y Letta, cuya posición es frágil, sabe que debe pactar con Berlusconi para poder formar una coalición cuanto antes. Los mercados, además, así parecen desearlo.







