Franceses y rusos, indignados con la carta de agradecimiento de Depardieu a Putin

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La indignación de los franceses con Gérard Depardieu por su ‘espantada’ del país para evitar la subida de impuestos a los ricos aumenta por momentos. Más aún después de que Vladimir Putin le haya concedido la ciudadanía rusa y de la carta que el actor envió al mandatario para agradecerle el gesto. Una misiva que tampoco ha gustado nada en ese país.

La polémica es tal en el país galo que dos de los principales periódicos, Le Figaro y Libération, abren sus ediciones digitales con el asunto. Además, Le Monde lo coloca en segundo lugar. Los rotativos hacen notar el disgusto generalizado que ha provocado en particular la carta del actor a Putin en la que ensalza la “gran democracia”  rusa, donde “un primer ministro no califica a un ciudadano de patético”.

Precisamente, el hecho de que Depardieu hable de democracia al referirse a Rusia ha levantado muchas ampollas entre los opositores a Putin. “Gérard, ven el 31 de enero a la plaza Triumfalnia de Moscú con tu nuevo pasaporte ruso. Todos los días 31 a las 18.00 horas, en esta plaza, ciudadanos rusos exigen que se respete el derecho de reunión establecido en el artículo 31 de la Constitución. Te esperamos Gérard”, ha comentado en tono irónico el escritor Eduard Limónov, conocido opositor a Putin.  “Te invito a que juegues un papel histórico real como defensor de las libertades en Rusia”, añade.

También el escritor y oponente a Putin Lev Rubinstein ha empleado el sarcasmo para criticarle. “Querido Depardieu, no lo dudes, ven a Rusia, donde sus impuestos se dedican a las buenas obras: para aumentar más chekistas (agentes de servicios de seguridad) , los fiscales, los jueces”.

Por su parte, el diputado Henri Guaino, exconsejero especial de Nicolas Sarkozy, recordó que “ya tenía intenciones de hacerse belga. Así que me he dicho que ni Putin es Catalina la Grande, ni Depardieu es ni Diderot ni Voltaire”. También señaló que “si quiere hacerse ruso, que se haga ruso. Cuando uno ama a su país intenta serle útil e incluso transformarlo. Se empieza por la revuelta fiscal… y se acaba con un pasaporte ruso”.