El Gobierno francés de François Hollande se ha visto obligado a rescatar la Caja Central de Crédito Inmobiliario de Francia (CCCIF), una entidad especializada en préstamos para viviendas baratas, a la que se otorgará al menos 5.000 millones de euros para que pueda hacer frente a sus vencimientos de deuda.
La semana pasada, Moody’s rebajó en tres escalones el rating de CCCIF hasta ‘Baa1’, haciendo casi imposible que pudiera hacer frente a sus pagos apelando de nuevo al mercado. En el mes de octubre, a la entidad inmobiliaria francesa le vencen, por ejemplo, 1.750 millones de euros correspondientes a una emisión de cédulas hipotecarias. Sus créditos pendientes se calculan en unos 30.000 millones de euros.
La agencia de calificación consideraba que CCCIF no podía funcionar sin apoyo del sector público desde mayo, cuando sus bonos, así como los de su brazo de cédulas hipotecarias, CIF Euromortgage, fueron suspendidos de cotización en París y Luxemburgo. El Ministerio de Finanzas ha dicho que buscará la aprobación tanto de la Unión Europea y el Parlamento francés para extender las garantías del Estado al banco.
La mala situación de la entidad, que tiene 300 oficinas y 2.500 empleados, era un secreto a voces. Una de las opciones barajadas fue que la CCCIF fuera absorbida por Banque Postale, el brazo financiero de Correos, pero ésta institución desestimó la idea por su implicación en el rescate del franco-belga-luxemburgués Dexia, que el año pasado necesitó nada menso que 90.000 millones de euros.
La prensa también había especulado con la posibilidad de que se hubiese ofrecido la entidad al británico HSBC, mayor banco del Viejo Continente, pero tampoco fructificó.







