Fitch alerta de que los derivados son una bomba de relojería para la banca estadounidense

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Fitch ha dado un nuevo toque de atención a EEUU. La agencia de calificación, que ha avisado de un recorte del rating si después de las elecciones no hay un plan fiscal creíble, ha publicado un devastador informe en el que alerta de la alta concentración de derivados en el sector financiero estadounidense.

La calificadora ha advertido que casi un 75% de los activos y pasivos de los mercados de derivados se encuentran en los balances de apenas seis grandes entidades financieras en EEUU: JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Morgan Stanley.

El informe de Fitch afirma que el importe teórico de todos los derivados en poder de las 100 mayores empresas financieras del mundo era, al cierre de 2011, de 300 billones de dólares. La cifra se ha mantenido estable entre los 290 y los 300 billones desde 2009.

Esta exposición supone un claro riesgo sistémico para la banca de inversión mundial y estadounidense. El caso de JP Morgan en mayo es un claro ejemplo. Al principio de mes recooció tener un agujero de 2.000 millones de dólares producido por una mala gestión del riesgo que encerraban algunos de sus productos derivados. Posteriormente algunas fuentes filtraron al The New York Times que esta cifra iba a ascender hasta los 3.000 millones de dólares, como mínimo. Las últimas informaciones elevan la cifra hasta los 7.000 millones de dólares.

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