China pierde el apetito por la deuda estadounidense

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China ha comenzado a perder el apetito por la deuda estadounidense, algo que ha disparado las alarmas. Las últimas subastas de bonos de EEUU no han contado con la participación, al menos directa, del país que se ha convertido en el ‘gran banquero’ de la primera economía del mundo. La demanda se desvanece en un momento en el que el Gobierno trata de financiar el abultado déficit presupuestario que asciende a 1,8 billones de dólares.

Y es que muchos inversores prefieren activos de mayor riesgo, como los bonos corporativos que ofrecen una mayor rentabilidad, o incluso deuda de otros países. Según algunos expertos, Washington se podría ver obligado a incrementar el rendimiento ofrecido por sus bonos o buscar fuentes de financiación alternativas como los bonos blindados contra la inflación.

Los temores en los despachos surgieron la semana pasada, cuando el Tesoro anunció unas emisiones que sorprendieron al mercado. El lunes se colocaron 90.000 millones de dólares en letras con vencimiento a un año y la subasta marchó bien. Pero China estuvo ausente en las dos siguientes, que ascendieron a un total de 81.000 millones. Los colocadores se vieron obligados a buscar clientes de manera frenética para que otra subasta de 28.000 millones corriera mejor suerte.

Las preocupaciones surgidas a raíz de la ausencia de China reflejan también temores acerca de la solvencia de EEUU, según señalan algunos expertos al diario The Wall Street Journal.
Pero los chinos también están en un aprieto. Si siembras dudas sobre la solvencia de EEUU corren en riesgo de ver como cae el valor de la deuda estadounidense que posee y que asciende a 800.000 millones de dólares (es el mayor prestamista del país).

La estrategia de Beijing es un secreto muy bien guardado y los analistas tienen muchas dificultades para identificar cualquier signo que muestre un cambio de tendencia en sus inversiones.
China ha manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación por la seguridad de los bonos estadounidenses y que mantenga estable su moneda. Pero la semana pasada ambos países dieron un paso en sus relaciones durante la conferencia de alto nivel que, durante dos días, abordó los principales problemas económicos y estratégicos entre ambos países.

«Nuestras dos naciones están comprometidas con un sistema financiero internacional fuerte y estable que permita un crecimiento global equilibrado», dijo el secretario del Tesoro norteamericano, Tim Geithner. El viceprimer ministro chino, Wang Qishan, dijo por su parte que: «China se concentrará en el aumento de la demanda doméstica y de la demanda de los consumidores».

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