Sarkozy y Merkel abren la puerta del BCE al hombre de Goldman Sachs

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Mario Draghi es el máximo aspirante a suceder a Jean-Claude Trichet, actual presidente del BCE, el próximo mes de octubre. Y su meta se encuentra ahora un poco más cerca después del apoyo obtenido desde París -de forma pública- y Berlín -de forma velada- a su candidatura. El banquero está considerado desde algunos sectores como el hombre de Goldman Sachs, dado que ocupó un cargo de relevancia en la entidad más rentable de la historia de Wall Street entre los años 2002 y 2006.

La noticia ha corrido como la pólvora en la prensa internacional, destacando los medios italianos. El gobernador del Banco de Italia ya tiene el aval del presidente galo, Nicolas Sarkozy, que probablemente haga pública su opinión en las próximas horas durante un encuentro con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Así lo ha asegurado la agencia Bloomberg, citando a fuentes cercanas al presidente. Por lo tanto, Draghi ya contaría con el apoyo de dos de las principales potencias europeas: Italia y Francia.

• ¿Y Alemania?
Aunque la canciller germana, Angela Merkel, no se haya pronunciado abiertamente sobre el proceso de sucesión, fuentes cercanas al ministro de Finanzas, el también democristiano Wolfgang Schäuble, han reconocido a la prensa que Berlín se inclina a su vez por el italiano. Aunque estas personas recalcaron que este apoyo se debía, en buena parte, a la falta de alternativas.

Con Berlín, París y Roma de su lado, que Draghi alcance el liderazgo del BCE es sólo una cuestión de tiempo. Y el calendario no es ningún secreto: el próximo 31 de octubre saldrá de la autoridad monetaria paneuropea Trichet y entrará su sucesor.

La carrera por la sucesión estaba abierta desde que el pasado mes de febrero Axel Weber, entonces presidente del Bundesbank, renunciase a la aspiración de presidir el BCE de un día para otro. Tal fue la sorpresa que generó esta decisión (desvelada por la agencia Reuters y confirmada por el propio Weber unos días más tarde de su publicación), y tal el apoyo unánime con el que hasta entonces contaba su figura, que desde el Viejo Continente todas las reacciones encerraron síntomas de incredulidad. Desde el enfado de la canciller alemana, Angela Merkel, hasta el pasmo de Nicolas Sarkozy, que ya daba por hecho que tras un presidente francés, el actual, sobrevendría un germano. Como hasta este momento ha sido costumbre.

Sin embargo, desde la prensa estadounidense se apostó desde un primer momento, y siempre desde que se conoció la renuncia de Weber, por Draghi. Rotativos de calado internacional, como The Wall Street Journal o The New York Times, se mostraron a favor del candidato italiano mencionando, de hecho, su paso por Goldman Sachs. Draghi ocupó un cargo directivo en la división europea de la entidad estadounidense entre enero de 2002 y enero de 2006 (fue nombrado gobernador del Banco de Italia en diciembre de 2005).

Pero aunque esta información haya levantado simpatías en el entramado financiero de EEUU, algunas voces han clamado que fue precisamente durante ese período de tiempo cuando Goldman Sachs ayudó al Gobierno de Grecia a camuflar sus cuentas ante Bruselas. Este maquillaje, que comenzó a darse en el año 2001, fue descubierto a finales de 2009. Pocos meses después el euro se enfrentaba a la mayor crisis que ha conocido hasta el momento, y que ya ha conllevado dos rescates financieros en 2010 (a Grecia primero y a Irlanda después) y un tercero que está cerca de ser enviado en las próximas semanas hacia Portugal.

Aunque el propio Draghi haya intentado aclarar que él no tuvo constancia de ninguna de estas operaciones durante su estancia en el banco, las dudas se mantienen. No obstante, una gran mayoría de expertos ha decidido pasar por alto este hecho y parece ver en el banquero italiano una figura estable que aportará una mayor consolidación fiscal a la zona del euro.

Mientras la expectación en los medios internacionales crece ante un futuro pronunciamiento de Merkel tras el paso dado por París sobre Draghi, el BCE también ha acaparado titulares hoy en la prensa irlandesa, aunque por una cuestión muy diferente. En una entrevista concedida al diario local The Irish Times, el ex ministro de Economía irlandés Brian Lenihan ha acusado a la autoridad monetaria europea de forzar el rescate que tuvo que pedir Irlanda el pasado mes de noviembre. Lenihan fue uno de los encargados de negociar la cantidad que recibiría Dublín y bajo qué condiciones lo haría, ya que entonces se encontraba al frente del Ministerio de Economía de este país.

El Tigre Celta recibió entonces 67.500 millones de euros, una cantidad aventurada por los consejeros del BCE que, en opinión de Lenihan, no se correspondía con las estimaciones de la Comisión Europea (CE). “Considero que algunos gobernadores de bancos [centrales] no deberían hablar de más y que sólo el presidente [del BCE] debería pronunciarse”, ha asegurado el ex ministro.

Lenihan, cuyo Gobierno tuvo que convocar elecciones anticipadas en febrero tras aceptar el rescate, ha dicho que los tipos de interés de las ayudas (del 6%) son más altos de los que se requerían en realidad. El ex ministro, del partido Fianna Fail, estuvo dos años y medio al frente de las finanzas irlandesas. El actual primer ministro irlandés, Enda Kenny, subió al poder tras las elecciones (anticipadas) y ahora trata de negociar con Bruselas y el FMI una rebaja de los tipos; hasta el 3,5%. Esta fue una de sus promesas electorales.

Y mientras Draghi sigue escalando puestos para poder dirigir, finalmente, el BCE, el portavoz de Bruselas en Atenas, Panos Karvounis, ha dicho que el próximo mes de mayo expertos de la autoridad monetaria europea, del FMI y de la UE examinarán el estado de la deuda helena, cuyo bono a diez años ya ha superado una rentabilidad del 14% por primera vez desde la creación de la moneda única.

En declaraciones al diario local To Vima, Karvounis aseguró que Bruselas no ha descartado todavía la aplicación de nuevas medidas para aliviar la tensión que ejercen los mercados internacionales sobre la economía griega, que cada vez encuentra más complicaciones para buscar financiación a pesar de haber recibido un rescate de 110.000 millones de euros hace un año.

Las autoridades de Grecia, por su parte, han insistido en que el país puede asumir sus compromisos con los tenedores de deuda –que ya asciende a 340.000 millones de euros- y que Atenas seguirá acudiendo a los mercados para financiarse. Además, el Ejecutivo que lidera el socialista George Papandreou ha manifestado su intención de mantener las reformas de austeridad previstas para lograr reducir su déficit público y tratar de recuperar, así, la confianza de los inversores internacionales.

Estas declaraciones tratan de combatir los rumores surgidos en las últimas semanas que aventuraban una reestructuración de la deuda griega por parte del Tesoro del país, lo que supondría pagar sólo parte de lo que el Estado debe a los tenedores de bonos, o bien pagar la cantidad íntegra pero más tarde de lo establecido inicialmente.