El BCE y el FMI combaten contra los rumores sobre Grecia e Irlanda

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El Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han unido sus fuerzas para combatir a los cada vez más poderosos rumores del mercado que señalan a una reestructuración de deuda griega, y por extensión irlandesa, como la única salida posible para evitar la quiebra de ambas economías en el medio plazo. De darse una suspensión parcial de pagos relacionada con los bonos soberanos de Atenas y Dublín, los mayores afectados serían los principales bancos europeos.

Lorenzo Bini Smaghi ha declarado hoy que si el Ejecutivo heleno, que lidera el socialista George Papandreou, decide tomar ese camino, el país se enfrenta a la bancarrota de sus entidades financieras. El consejero italiano ha amenazado a Grecia, además, con una economía helena totalmente sometida a las inclemencias de los mercados, causando efectos devastadores en la cohesión social y el mantenimiento de la democracia. Por lo tanto, Papandreou debe seguir, en opinión del banquero, adelante con las medidas de austeridad aprobadas hasta el momento.

Desde Washington, el FMI, en un tono menos lapidario, ha rechazado algunas versiones que aseguraban su apoyo a una posible reestructuración de deuda en el país mediterráneo. «Como hemos asegurado en repetidas ocasiones, el FMI apoya la postura del Gobierno griego de que el país no necesita aplicar una reestructuración de su deuda igual que apoya su determinación de cumplir el compromiso que mantiene con los tenedores de deuda soberana. Cualquiera que afirme lo contrario, está equivocado”, aseguró una portavoz del organismo transnacional después de que el semanario alemán Der Spiegel publicase recientemente informaciones que explicaban, precisamente, que Atenas ya había establecido contactos con Bruselas para llevar a cabo una acción en esta dirección con el beneplácito del FMI.

Los expertos consideran que este rechazo a una suspensión de pagos busca tranquilizar a los inversores internacionales en relación a otros países de la talla de Francia o Alemania, cuyas economías podrían verse severamente afectadas si Atenas (o Dublín) toman la decisión de no pagar lo acordado en las emisiones de bonos o de alargar el plazo de entrega del dinero.

El sector bancario galo mantiene una exposición a las finanzas griegas de 63.500 millones de euros y el germano de 48.000 millones de euros. En total 111.500 millones de euros, según los últimos datos suministrados por el Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés). Una cantidad que supera el rescate financiero que Bruselas, junto con el FMI, remitieron a las autoridades helenas el pasado mes de mayo de 2010 para evitar que el país entrase en quiebra técnica; y que está valorado en 110.000 millones de euros.

Por lo tanto, si una reestructuración tuviese lugar, los bancos franceses y alemanes se verían claramente perjudicados, generando gran desconfianza dentro de sus propios países. Tras las palabras pronunciadas por Smaghi, la rentabilidad del bono a diez años teutón se reducía hasta el 3,38% y la del papel soberano galo se situaba en el 3,7%. Sin embargo, el rendimiento ofrecido por los papeles griegos alcanzaba el 13,15%. Cuanta más alta es esta cifra, menor es la confianza de los mercados en la solvencia del país que emite el bono.

En este contexto, el consejero italiano del BCE también ha aprovechado para asegurar que Portugal, cuyas autoridades se mantienen pendientes de recibir un paquete de ayudas valorado en 80.000 millones de euros, obtendrá el mismo trato de favor desde la institución monetaria europea (en otras palabras, que el Banco Central de la zona del euro podría comprar bonos lusos para ayudar al país a financiarse) que Grecia e Irlanda siempre y cuando lleve a cabo fuertes recortes de gasto.

En cuanto a España, Smaghi ha rechazado la posibilidad de que este país se encuentre en peligro. No obstante, apoyase la versión contraria, el consejero estaría reconociendo a su vez una precaria situación para Italia, país del que procede y que, en la ecuación de los especuladores, figura como la próxima ficha del dominó tras Madrid.

Coincidiendo con esta postura en contra de una suspensión de pagos, el FMI también ha aprovechado para advertir a los bancos mundiales que la crisis que comenzó hace ya cuatro años se mantiene al acecho, en particular en territorio europeo. Según el último informe publicado por esta institución, un tercio de las instituciones del Viejo Continente -que se enfrentan a unas pruebas de estrés en junio- están mal capitalizadas. Además, el peligro que asola a las regiones golpeadas por la recesión económica y la inestabilidad de los mercados podría extenderse a las potencias emergentes.

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