El debate presupuestario en EEUU se topa con la Sanidad

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El partido republicano de EEUU presentará esta semana en la Cámara de Representantes su proyecto presupuestario para 2012 en el que contempla un recorte de 2,81 billones de euros (4 billones de dólares) en el gasto público para los próximos 10 años gracias, sobre todo a la transformación del sistema de compensación sanitaria para ancianos Medicare, subvencionado por las arcas públicas.

El proyecto, elaborado por la comisión que encabeza el republicano Paul Ryan, está en línea con la promesa electoral de su partido de recortar drásticamente el gasto público y reducir el déficit federal, tal como marcaba el programa de los conservadores para las elecciones de mitad de mandato en otoño de 2010.

Aunque las propuestas de Ryan habían sido pactadas anteriormente con un representante del partido demócrata, se espera que los impopulares recortes a Medicare no reciban mucho apoyo por parte del grupo liderado por Barack Obama. De hecho, son muchas las voces que opinan que el debate presupuestario terminará por convertirse en un amplio debate sobre gasto público y responsabilidad de gobierno que escenifique las posturas de los dos partidos mayoritarios en EEUU de cara a las presidenciales del próximo año.

La propuesta de recortes en Medicare pasa por pagar únicamente las primas de seguros a los jubilados hasta un máximo de 10.500 euros (15.000 dólares) por ciudadano, tasa que podría incrementarse o menguar en función del poder adquisitivo y el estado de salud de cada individuo. De este modo se reduciría en gran medida el coste que Medicare supuso para las arcas públicas el pasado 2010 unos 279.000 millones de euros (396.500 millones de dólares) que en 2016 se estima que pudieran llegar a ser 343.500 millones de euros (502.800 millones de dólares) de no introducirse cambios en su gestión.

El acuerdo entre demócratas y republicanos para diseñar el programa de recortes sólo ha consistido en el reparto por áreas del presupuesto hasta un total de 23.200 millones de euros (33.000 millones de dólares). Se espera que las compañías que recibieron subvenciones o contratos a largo plazo con organismos estatales a fin de evitar su bancarrota sean las más afectadas con este tijeretazo al gasto público.

El recorte de ayudas a la Sanidad, que también incluiría las subvenciones a la atención médica para los más empobrecidos, Medicaid, es el punto en el que más costará aproximar posiciones, ya que choca de frente con el programa del presidente Obama de extender las prestaciones de la Seguridad Social estadounidense, mientras que los republicanos defienden que el sistema no se sostiene de ningún modo al ritmo de gasto actual.

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