El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, se reunirá el próximo 21 de julio con representantes de los principales bancos europeos para discutir los resultados de las pruebas de fortaleza financiera a la banca que se realizarán en el Viejo Continente, según publica hoy la agencia Dow Jones, que cita fuentes conocedoras de la situación. La reunión, que tendrá lugar en el seno del BCE en Francfort, se producirá apenas dos días antes de que se publiquen estos ‘test de estrés’, el día 23 de julio.
Durante la reunión, se discutirán los resultados y las consecuencias de las pruebas de resistencia, y se considerara si alguna entidad necesita ser recapitalizada. No es inusual que Trichet se reúna con representantes de los grandes bancos del país. De hecho, mantiene un “diálogo informal” una o dos veces al año. Sin embargo, la cercanía de la publicación de los resultados pone de relieve este encuentro. Estas pruebas, que en principio se iban a realizar a 70 entidades, finalmente se ampliarán hasta las 100, lo que incluirá tanto a las principales cajas de ahorros españolas como a los ‘landesbanken’ alemanes. De hecho, los test, realizados por el Comité de Supervisores Bancarios Europeos en cooperación con los reguladores nacionales, alcanzarán a una cifra de entre dos o tres bancos de los países más pequeños, y de entre cinco o seis en los más grandes, elegidos según su cuota de mercado.
El sector bancario español se ha mostrado siempre a favor de realizar estas pruebas, con el fin de devolver la tranquilidad y la confianza a los mercados. De hecho, la propuesta fue lanzada por el propio Banco de España (BdE) sin previo aviso, y fue acogida con cautela por los sistemas financieros de países como Alemania.
La banca alemana presionó desde un primer momento para que estos informes no se hicieran públicos, lo que llevó incluso al vicepresidente del Bundesbank, Franz-Christoph Zeitler, a señalar la semana pasada que “las pruebas de estrés serán publicadas con el consentimiento de las entidades”. Los representantes de las entidades germanas ya se han reunido con el presidente del Bundesbank, Axel Webber y, Jochen Sanio, cabeza visible de la Autoridad de Supervisión Financiera de Alemania (BaFin), aunque del evento sólo trascendió una lacónica nota de prensa en la que no se informaba del cariz de las conversaciones.
Josef Ackermann, presidente del Deutsche Bank y del Instituto Internacional de Finanzas (la patronal bancaria europea) no acudió a esta reunión, sino que envió a su segundo de a bordo, Hugo Bänziger. Una de las principales preocupaciones es que las pruebas de resistencia financiera frenen en seco la recuperación económica de Alemania, que hasta el momento se había basado sobre todo en un incremento de las exportaciones.
Estos test se realizan para aumentar la transparencia y devolver la tranquilidad a los mercados, pero en el caso de que aflorase algún problema de solvencia la respuesta de estos mismos mercados, en un momento en que están especialmente sensibles a todas las noticias negativas, podría volver a incrementar la presión sobre el sector y el interbancario, haciendo descarrilar de nuevo a las principales economías europeas.
Las pruebas de resistencia se realizarán a 16 bancos alemanes. Según el diario Die Welt, las mayores entidades del país son: Deutsche Bank AG; Commerzbank AG; Landesbank Baden-Wuerttemberg; KfW; DZ Bank; UniCredit Bank AG, filial de la italiana UniCredit SpA; Hypo Real Estate Holding AG; Bayerische Landesbank; Eurohypo AG; WestLB AG; Norddeutsche Landesbank Girozentrale; Deutsche Postbank AG; Deutsche Pfandbriefbank AG; HSH Nordbank; Landesbank Hessen-Thueringen Girozentrale; y. por último, NRW Bank.







