Preocupa que los números de hoy vaticinen el fin del rebote

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El Gobierno del socialista George Papandreou ha vendido otro 10% de la telefónica estatal griega, OTE, a Deutsche Telekom por 400 millones de euros. Una ganga. Esta operación tiene lugar apenas veinte días antes de que Bruselas anuncie, si todo va según lo previsto, ampliar las ayudas a Grecia -en 30.000 millones de euros- y establecer la llamada Solución Viena, según la cual los bancos europeos más expuestos a la deuda helena no se retirarán del país una vez venzan sus bonos.

Tras firmar este acuerdo, la compañía telefónica alemana incrementa su participación en OTE hasta el 40% y Grecia cumple así uno de los pactos que tenía apalabrados con el gigante alemán, además de mantener en funcionamiento el plan de privatizaciones que anunció hace unas semanas, y que ha abierto la puerta a otros países para coleccionar activos públicos griegos a precio de saldo.

Será el lunes 20 de junio cuando se tome una decisión sobre el futuro de Grecia, según ha informado el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Comisión Europea (CE), Olli Rehn. La Solución Viena parece bastante probable, o una salida similar que implique a los principales bancos acreedores. Pero las entidades, a cambio de aceptar este trato, requieren un aval para mantener esos bonos del Tesoro griego. Un prestamista final. Y ese será, probablemente, el Estado soberano al que pertenezcan cada una de estas entidades.

Según los últimos datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés), referidos al cuarto trimestre de 2010, las entidades teutonas tienen 22.700 millones de dólares (15.545 millones de euros) en papeles griegos. Así que Berlín será uno de los principales prestamistas. Francia también se verá implicada en el asunto, dado que los bancos franceses tienen 15.000 millones de dólares (unos 10.270 millones de euros) en papeles soberanos del país mediterráneo.

De ahí que para algunos expertos la venta de activos públicos griegos a empresas alemanas o francesas, entre otros países que alojan a bancos acreedores, no sea una casualidad y sí una especie de canje de deuda por activos antes de que tenga lugar la fecha del anuncio. Unos activos públicos que el Gobierno del socialista George Papandreou ya anunció que pretendía privatizar para recaudar el dinero suficiente con el que cumplir sus compromisos de déficit ante Bruselas.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) han asegurado una vez más que Grecia no afronta la posibilidad de una reestructuración de deuda. Esta opinión no es compartida por los analistas consultados por Goldman Sachs, que aseguraron por una amplia mayoría que ésta sería finalmente la opción que tendría que asumir Atenas.

De darse la Solución Viena con el aval soberano, los bonos griegos serán, a partir de finales de junio, los papeles más solventes de la zona del euro, aunque ahora la rentabilidad de los papeles griegos cotice ligeramente por debajo del 17% de rentabilidad (el bund alemán ofrece un 3%). A cambio de esa seguridad, buena parte de la industria y los terrenos griegos estarán muy posiblemente en manos de inversores internacionales que, en algunos casos, como el del banco bávaro Hypo Real Estate, están controlados directamente por otros gobiernos.

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