La inflación subyacente de EEUU, que excluye los precios de la alimentación y la energía, bajó un 0,1%, cuando los expertos habían augurado un alza también del 0,1%. Es el primer descenso desde diciembre de 1982, debido a la disminución de los índices de vivienda y vehículos nuevos.
En concreto, los costes de la vivienda, que incluyen el alojamiento fuera de casa y las propiedades de alquiler, cayeron un 0,5%. El precio de los automóviles nuevos bajó otro 0,5%, su mayor caída desde el pasado mes de agosto, mientras que los costes de ropa descendieron un 0,1%. En el lado opuesto, el precio de los productos de la salud subieron un 0,5%, su mayor incremento desde enero de 2008 . En tasa interanual, la inflación subyacente subió un 1,5%.
El IPC subió en el mes de enero un 0,2% respecto a diciembre, por debajo del 0,3% esperado, e impulsado por los precios de la energía. Según los datos publicados hoy por el Departamento de Trabajo, en tasa interanual la inflación aumentó un 2,6%, una décima menos del 2,7% de diciembre. La energía subió un 2,8% el mes pasado debido a la revalorización del petróleo que repercutió a su vez en la gasolina.
El oro negro cerró el mes de enero en 78,40 dólares en el mercado de Nueva York, desde los 74,60 de diciembre y llevó a la gasolina a avanzar un 4,4% mensual. El precio de los alimentos, que representa un 15% del total del IPC, subió un 0,2%, reflejando las subidas de los productos de consumo diario como la fruta o la carne.
Las cifras publicadas hoy parecen desmentir una subida en los tipos de interés, actualmente en mínimos históricos, después de que ayer la Fed elevase en 25 puntos la tasa de descuento para los bancos. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ya avisó la semana pasada que “las tendencias de inflación moderada” pueden justificar unos “excepcionalmente bajo tipos de interés” por un período “prolongado” de tiempo.







