Europa ‘cambia’ la ayuda al desarrollo por fondos para que África controle sus fronteras

Barco de inmigrantes
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El plan de inversión de la Comisión Europea en África tiene como objetivo reducir el impacto de la migración en Europa. La Comisión Europea ha anunciado el plan de inversión que tiene destinado para África, y los primeros detalles que se conocen de él son nada halagüeños. A través de una intervención pública el presidente de la comisión, Jean Claude Juncker, ha informado que el objetivo principal de las relaciones económicas entre la Comisión Europea, el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas y África será el control de la migración.
 
Esta decisión, inmersa en el ‘Plan Juncker’, va acorde a los pactos alcanzados entre la UE y otros Estados del entorno, a quienes ha entregado dinero para evitar el flujo de migrantes y refugiados hacia el viejo continente. De esta manera, la Unión Europea ‘deja de lado’ la ayuda al desarrollo para negociar unilateralmente, con varios gobiernos africanos, un proyecto que les persuada a realizar un control más férreo sobre sus fronteras.
 
El plan Juncker dispondrá de unos 500.000 millones de euros hasta 2020, y cuenta con la intermediación del Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Europeo de Inversión. Una cantidad ingente de dinero que minusvalora lo destinado al marco africano: 1.500 millones de euros. Es cierto que los planes desarrollados al albor del Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas son netamente políticos, y no una especie de solidaridad intercambiable, pero llama la atención la poca la cantidad de dinero destinada a este plan, en comparación con otros.
 
Estas ‘migajas’ y la frase que un funcionario de alto rango de la Comisión Europea dedicó al medio EUobserver define el estado de la ética en Europa: «La ayuda humanitaria no es la solución para hacer frente a la migración a largo plazo”. Si bien tiene gran parte de razón, eso no debería implicar una reducción en la inversión a la ayuda al desarrollo. Como ha sucedido.  Europa no dará nada sin recibir algo a cambio e invertirá en África exclusivamente para ‘tapar’ sus problemas, no para ayudar a solventar los de los africanos. Y si los solventa, será por su propio interés.
 
La comisión dice que el fondo estará disponible para «abordar los factores que constituyen las causas fundamentales de la migración y para apoyar a los socios para gestionar sus consecuencias». Con el objetivo final de estabilizar la zona y evitar esos flujos migratorios, las instituciones europeas destinarán esos millones para financiar proyectos de mayor riesgo en el África subsahariana. Esos proyectos podrán contar con inversión privada, que de alguna manera pueda suponer el beneficio y el asentamiento de empresas europeas en un lugar donde ahora se ubican las chinas.
 
Además, el ‘plan Juncker’ contará con incentivos para las empresas europeas que decidan invertir en proyectos subsaharianos, para los gobiernos que inyecten más fondos al Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas y para los gobiernos africanos que colaboren con el plan. De hecho, en un intento de persuadir a los fondos europeos para que suelten algo de dinero, la Comisión propone que las contribuciones nacionales al fondo pasen a ser clasificadas como «fuera de balance», para evitar de ese modo que sean clasificadas como gasto público.
 
Juncker aseguró que este plan pretende, de alguna manera, ofrecer estilos y maneras de vivir satisfactorias para así evitar la necesidad de marcha y emigración.