Jeremy Corbyn, reelegido líder del laborismo británico

Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista
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Tras meses de disputas internas, un 61,8 por ciento de la militancia votó por Corbyn. Sin gestos de victoria ni palabras de revancha contra sus adversarios, así asumió hoy Jeremy Corbyn su reelección al frente del partido laborista británico en Liverpool.

El político de 67 años gana por segunda vez en un año las primarias dentro del partido y lo hace con una mayoría holgada. Y sus primeras palabras fueron de agradecimiento para su rival: «Quiero dar las gracias a Owen Smith».

Ese tipo de gestos de humildad son los que le han granjeado mucho apoyo. Sus seguidores suelen llamarlo el «honesto», y es que este izquierdista de viejo cuño se ha ganado la fama de ser un parlamentario en las antípodas del tipo arrogante que utiliza traje en Westminster.

Y tiene un gran éxito, pues la cifra de militantes laboristas casi se ha triplicado desde las últimas elecciones legislativas en la primavera de 2015. Y en parte es porque Corbyn sabe interactuar con los medios sociales y da más valor a Twitter y Facebook que a la radio y la televisión.

Pero Corbyn tiene otras razones para no romper del todo los puentes con sus adversarios dentro del partido, una formación cuyas luchas internas estallaron tras la votación del «Brexit» el pasado 23 de junio, en la que Reino Unido optó por salir de la Unión Europea (UE).

Los críticos dentro de la formación socialdemócrata reprochan a Corbyn no tener el fuste para ganar unas elecciones legislativas como líder del partido. Y la votación de los británicos a favor de una marcha de la UE desencadenó la revuelta de los diputados laboralistas contra Corbyn.

Los laboristas abogaban por lo contrario, pero a Corbyn no se le vio prácticamente en ningún gran escenario y mucho menos defendiendo la permanencia del país en la UE junto al ex primer ministro David Cameron.

En una moción de censura no vinculante se pudo comprobar que 172 de los 230 diputados laboristas no apoyaban a Corbyn, lo que supone todo un desastre en un sistema bipartidista como es el Reino Unido, pues limita la capacidad de actuación de la oposición.

Y eso ocurría en momentos en que se debate el futuro papel de Reino Unido en Europa. Para la primera ministra conservadora, Theresa May, que intenta hacer que todo su partido reme en la misma dirección para la salida del país del bloque europeo, las disensiones en la formación laborista es toda una suerte.

Tras la moción de censura laborista era obligado convocar una nuevas primarias, lo que desató una amarga lucha interna en la que el poco conocido Owen Smith (de 46 años) apenas tuvo posibilidades.

Corbyn al final ha conseguido un 62 por ciento de los votos, una victoria aún más rotunda que la lograda hace un año, cuando casi roza el 60 por ciento de los apoyos. Pero otra cosa es que consiga recomponer el partido.

«En nuestro partido tenemos más cosas en común de las que nos dividen», dijo después de que se hiciera público el resultado.

«Ahora es el momento de que todos centremos cada gramo de nuestra energía en exponer y derrotar a los tories», agregó en referencia al partido conservador.

Y para ello le quedan cuatro años hasta las próximas elecciones legislativas. Y son muchos los indicios que apuntan que su rival no se ve ni de lejos derrotado.

La reciente petición de que sean los diputados los que elijan a los más estrechos colaboradores del líder del partido podría ser una trampa para Corbyn si no consigue colocar en posiciones clave a sus escasos aliados, ya que no cuenta en el grupo parlamentario con muchos apoyos. Y no será fácil que el político de 67 años consiga convencer a sus correligionarios de que deben tirar todos de la misma cuerda. Y en esto su actitud humilde es de poca ayuda.