Chile se ahoga con el sistema privado de pensiones de Pinochet

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Miles de chilenos protestan contra el sistema privado de pensiones que obliga a los pensionistas a dejar su dinero en fondos de inversión norteamericanos. Han pasado 26 años desde que Augusto Pinochet abandonase el Palacio de la Moneda de Santiago de Chile. Aunque en 1990 el militar golpista dejó de ser el presidente de la república, el modelo de estado que había creado durante más de una década ha continuado en varios sectores del estamento público. Ahora los chilenos se revuelven ante esa herencia recibida, y quieren abolir el sistema privado de pensiones impuesto en 1981 por Pinochet.
 
Actualmente, la única forma de recibir alguna pensión en Chile es a través de las manos privadas de fondos de inversión. Los chilenos no tienen alternativa, y están obligados a depositar sus ahorros de jubilación en cuentas de entidades privadas que se denominan como Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y que, por supuesto, no tienen en Chile el poder de decisión, sino en Estados Unidos.
 
Esta política liberal aplicada durante los años en los que Chile estuvo aconsejado – gestionado – por los ‘Chicago Boys’ de Milton Friedman está empobreciendo a la población jubilada. Según datos estadísticos recogidos por la Fundación Sol, el 90% de los jubilados chilenos recibe menos de 233 dólares mensuales (154.304 pesos chilenos), prácticamente la mitad del salario mínimo de Chile. Es decir, sólo perciben un tercio de lo aportado en estos fondos.
 
Además, el valor de la pensión que reciben está determinado por la oscilación de los mercados y el rendimiento que los fondos tengan en él. El negocio para los fondos de inversión es tal – 170.000 millones de dólares en mayo – que, según la Fundación Sol, las Administradoras de Fondos de Pensiones aumentaron en más del 70% sus ganancias durante 2015. Mientras los jubilados chilenos perdían poder adquisitivo.
 
En este contexto, la población chilena está decidida en intentar revertir la situación. Desde hace unas semanas las movilizaciones en la calle se están sucediendo ante la pasividad gubernamental. Este domingo, según los organizadores, las marchas, que se realizaron de forma pacífica en 50 ciudades y 250 municipios, reunieron a más de un millón de personas en todo el país y a más de 600.000 en Santiago. La policía cifró la asistencia de la capital en 80.000.
 
«Somos los que hoy juramentamos no descansar hasta lograr que nuestros ahorros previsionales de jubilación dejen de estar al servicio de los grupos económicos y se pongan al servicio de quienes son sus verdaderos propietarios: los trabajadores” afirmó el portavoz del movimiento ciudadano No+AFP, Luis Mesina, durante el discurso posterior a la marcha.
 
Mesina asegura que las “AFP han demostrado ser un rotundo fracaso para enfrentar las características propias de los trabajadores chilenos y son la peor herramienta para enfrentar la demografía que sufre nuestro pueblo (…) nosotros creemos que es la solidaridad como principio esencial de la sociedad humana, no concebimos a los seres humanos siempre compitiendo. Ellos creen únicamente en la iniciativa privada y en el lucro. Nosotros concebimos la sociedad de múltiples maneras y creemos que hay áreas de la sociedad y de la economía que deben ser absolutamente públicas, el lucro desmedido es lo que enajena a la sociedad».
 
Michelle Bachelet quiso apaciguar las aguas hace un par de semanas asegurando que se realizarían ajustes en el modelo del sistema de pensiones que repercutirían, para bien, en el ciudadano. Sin embargo, esas propuestas de Bachelet no satisfacen al movimiento No+AFO: “Queremos decirle a la Presidenta que sus propuestas de mejoramiento al sistema no nos convencen, no nos gustan, son más de lo mismo, no resuelven el problema de fondo», señaló el Luis Mesina.
 
Reacciones de la AFP
 
La Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones no se da muy por aludida. Sobre las multitudinarias protestas sucedidas este domingo a lo largo y ancho del país, el presidente de la asociación, Rodrigo Pérez Mackenna, afirmó que “»no creo que detrás de una manifestación masiva haya una demanda por un sistema en particular». No obstante, admite que las protestas dejan “muy claro que hay una demanda ciudadana importante que pide mejores pensiones”.
 
En cualquier caso, Rodrigo Pérez Mackena considera irresponsables las peticiones de las marchas porque “un sistema de reparto solidario en Chile no es viable, porque enfrentamos serios problemas demográficos”.

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