Los especuladores ponen a prueba la Triple A de Holanda

El Club de la Triple A en el euro decrece a pasos de gigante. A finales de 2011 contaba con seis miembros (Alemania, Finlandia, Luxemburgo, Holanda, Francia y Austria) y ahora, tras la marcha de austriacos y galos, se han quedado cuatro. O tres y medio, si tenemos en cuenta la opinión de los mercados sobre Holanda.

Al parecer, la coalición que dirige el primer ministro, Mark Rutte, tiene que reducir como sea el gasto público en 9.000 millones de euros este año para cumplir el pacto establecido con Bruselas. Esto equivale al 1,5% del Producto Interior Bruto (PIB) del país. Si no lo consigue, las agencias de rating probablemente retirarán la máxima calificación crediticia a Holanda, según ha informado la agencia Bloomberg.

Una situación atractiva para los especuladores financieros, que parecen haber decidido jugar la baza de que los holandeses saldrán del Club Triple A más pronto que tarde. De hecho, la rentabilidad de los bonos holandeses a diez años se situaba este mediodía en el 2,51% superando por primera vez desde el pasado mes de agosto el rendimiento ofrecido por Finlandia (2,43%).

Además, su diferencial con el bund germano (1,98%) también crece. Y el interés holandés se aproxima al de aquellas potencias que perdieron su máxima nota en las últimas semanas: Austria (2,89%) y Francia (3%).

Paradójicamente, Holanda es uno de los principales aliados con los que cuenta Alemania para exigir medidas de austeridad más poderosas a los estados débiles del euro. Su propio discurso se ha vuelto en contra, señalan algunos expertos como Bas Jacobs, profesor de Economía y Finanzas Públicas de la Universidad Erasmo de Rotterdam.

«Rutte se encuentra en una situación muy complicada y ahora puede o perder credibilidad en Europa para salvar su coalición o destruir esta para lograr cumplir con las normas europeas», explica Jacobs en declaraciones a la agencia estadounidense. Su situación, por tanto, se asemeja al refrán español que reza «el cazador cazado».