El fiscal de París cuestiona su gestión en LSK, un grupo de inversión, que dejó un agujero de 100 millones de euros y sin el dinero de 156 acreedores. Dominique Strauss-Kahn, exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) , está siendo investigado por el fiscal de París por estafa y desvío de capitales, según informa France Inter en el día de hoy. La investigación se abrió el pasado 28 de julio “con total discreción”.
El fiscal de París ha iniciado las pesquisas tras la denuncia de un empresario francés, Jean-François Ott, que perdió 500.000 euros que había invertido en el grupo luxemburgués Leyne, Strauss-Kahn & Partners (LSK) que dejó un agujero de más de 100 millones de euros. Tras Jean-François Ott, un exbanquero macedonio siguió los pasos de éste y también formalizó una denuncia hacia el conocido directivo que dio músculo a la fiscalía francesa.
La primera pregunta que la Policía Judicial de París hará a Strauss-Kahn será cómo perdió los 100 millones de euros que tenía la empresa, algo que reclaman un total de 156 acreedores de múltiples países, como informa el medio francés.
LSK, un fondo de inversión con múltiples dudas
LSK Partners recogió el nombre de Assya Luxembourg cuando Strauss-Kahn entró en el consejo de administración. Con su llegada, seguida del prestigio que le acompañaba, se buscó convertir a LSK en un fondo de inversión de 2.000 millones de dólares, pero sólo fue un espejismo. En apenas un mes, en noviembre del año pasado, la firma se declaró «insolvente» tras descubrir compromisos financieros que desconocía, hecho que se produjo dos semanas después de la dimisión de Strauss-Kahn y tras el suicidio, días antes de la quiebra, del socio y fundador, Thierry Leyne por depresión, según informó Le Figaro.
LSK presentó problemas como la falta de informatización del registro de sus clientes aunque sus mayores irregularidades llegaron cuando en lugar de colocar dinero de los clientes en el mercado se decidió comprar los títulos de sus filiales para elevar artificialmente el precio de éstas.
Christopher Cruden, jefe de un fondo de inversión suizo, también invirtió en la firma de Strauss-Kahn y al conocer el fraude reclamó su dinero a Thierry Leyne, resumiendo las preocupaciones de los acreedores: “Yo le dije, ‘devuélveme mi dinero (€ 400,000). Es un fraude’. ¿Cómo Strauss-Kahn, brillante experto en economía, no vio donde poner los pies? ”. Esta vez el fiscal de París le hará esa pregunta directamente al dirigente francés.







