Grecia ha aceptado duras medidas a cambio de un programa de más de 80.000 euros durante tres años. La cumbre del Eurogrupo culmina con un acuerdo para el tercer rescate a Grecia que, sin embargo, depende de que el Ejecutivo de Alexis Tsipras, primer ministro griego, legisle sobre medidas urgentes. El cumplimiento de las demandas de la eurozona podría además abrir el melón de la reestructuración de la deuda griega, que Alemania consideraría en caso de ver recuperada la “confianza” en el país heleno. Grecia ha aceptado duras medidas a cambio de un programa de más de 80.000 millones de euros durante tres años.
1. Lo urgente.
El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha explicado que Grecia debe aprobar en las próximas 48 horas un paquete de reformas dirigido a:
– Aumentar el IVA.
– Una ambiciosa reforma del sistema de pensiones que compense el impacto fiscal de la reforma de 2012.
– Implementar la cláusula de déficit cero.
– Adoptar una reforma más ambiciosa para el mercado de bienes y productos con un claro calendario para la implementación de las recomendaciones de la OCDE, incluyendo la regulación del comercio en domingos, los periodos de rebajas, la propiedad de farmacias, lecherías y panaderías, según detalla The Guardian.
– Privatizar el operador de redes de electricidad.
– En cuanto al mercado laboral, reforzar los exámenes y la modernización de la negociación colectiva, limitar las huelgas y “mejorar” las prácticas de despido colectivo.
– Fortalecer el sector financiero, incluyendo medidas para reforzar su “gobernabilidad” mediante la eliminación de interferencias políticas, especialmente en los procesos de nombramiento.
2. El fondo de privatización de activos públicos para rescatar a la banca y reducir la deuda.
El Eurogrupo ha impuesto a Grecia la creación de un fondo de privatización que, aunque finalmente estará en Atenas y no en Luxemburgo, se mantendrá bajo supervisión europea. El fondo venderá bienes públicos por valor de 50.000 millones de euros para, una vez vendidos, reducir parte de la deuda. Se espera que la mitad de esos 50.000 millones se destinen a la recapitalización de la banca. Los 25.000 millones restantes se repartirían entre inversiones productivas y el pago progresivo de vencimientos.
Este ha sido uno de los escollos más dolorosos para Tsipras, por ser un mecanismo del que apenas hay antecedentes en Europa y que supone un aval, una especie de “prenda” que se le pide a Atenas a cambio del tercer rescate. La titularidad del fondo será griega, pero estará supervisado por las instituciones europea. Es una medida impuesta por Alemania, a pesar del rechazo de las autoridades griegas, que dudaban de poder movilizar más de 17.000 millones en activos privatizables. Tampoco el FMI considera realista la cifra, y apuntaba a un máximo de 7.000 millones anuales.
3. La participación del FMI.
Atenas no ha podido vetar la presencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el nuevo programa, aunque aún se desconoce de qué modo participará.
4. Un fondo europeo para que Grecia levante el vuelo.
Para apoyar el crecimiento y la creación de empleo en Grecia, la Comisión Europea movilizará hasta 35.000 millones de euros (casi un 20% del PIB del país) de tres a cinco años, para financiar la inversión y la actividad económica, en particular a las pymes.
5. Destino final: reestructuración de la deuda.
Nunca una quita, pero una ampliación de los plazos de devolución es el “premio” que Alemania prevé si Grecia cumple con lo acordado. “En ningún caso habrá quitas”, ha afirmado la canciller alemana Angela Merkel al término de las negociaciones, que también rechaza cualquier reestructuración de la deuda helena hasta un primer examen del rescate.
Solo al cumplirse todas estas condiciones, o en su defecto aprobarse la legislación de las principales medidas en el Parlamento griego, los acreedores considerarán la apertura de negociaciones y la definición de un Memorando de Entendimiento para el tercer rescate.






