La ‘metedura de pata’ de RBS deja en entredicho de nuevo los test de estrés europeos

Sucursal de Royal Bank of Scotland (RBS)
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Los errores en los cálculos de capital de RBS se suman a los que ya se produjeron con el italiano Monte dei Paschi y el alemán Deutsche Bank. El pasado viernes, el Royal Bank of Scotland (RBS), controlado en un 80% por el Estado británico, admitió un error en el cálculo de su ratio de capital en la presentación de información a la Autoridad Bancaria Europea (EBA) para lo recientes tests de estrés. Aunque la entidad superaría igualmente los umbrales mínimos exigidos por el supervisor, este fallo supone un nuevo torpedo bajo la línea de flotación de la entidad, tras los errores que ya se reconocieron en entidades como Deutsche Bank o Monte dei Paschi.

RBS ha reconocido que en la publicación de los resultados de las pruebas de resistencia de las entidades europeas el pasado 26 de octubre, indicó erróneamente que la ratio de capital CET1 en el escenario adverso sería del 6,7%. Ahora la entidad escocesa ha corregido este error y afirma que la cifra correcta sería un 5,7%, ligeramente por encima del 5,5% mínimo que exigía la prueba.

El banco ha explicado que el error se debió al tratamiento de ciertos beneficios de impuestos sobre las pérdidas teóricas del escenario.

No es la primera vez que las cifras publicadas en los test de estrés, cuyo objetivo era aumentar la transparencia y recuperar la confianza en el sector, quedan en entredicho. De hecho, poco después de que se publicaran los resultados, las autoridades del BCE detectaron un error en la ratio de capital de 2013 de Monte dei Paschi, el tercer mayor banco de Italia y el que peor resultado sacó en las pruebas de solvencia. Tras descubrir el error, las autoridades del BCE eliminaron durante un breve periodo de tiempo los registros de Monte dei Paschi de la página web para después volver a publicarlos, una retirada temporal que atrajo la atención de los inversores, más si cabe después de que el supervisor no explicase qué había cambiado, según recogió la agencia Dow Jones.

Otro punto que generó controversia fue el de los costes por litigios de Deutsche Bank. La EBA situó estos costes para los nueve primeros meses de 2014 en 470 millones de euros, cifra que según informó Deutsche Bank correspondía a los seis primeros meses del año. La cifra estimada por el BCE era casi tres veces superior, de unos 1.400 millones.

La razón de estas discrepancias, que no afectaron a la ratio de capital de Deutsche Bank, no quedó clara, y todavía menos después de que se conociese que algunos bancos ni siquiera facilitaron los datos de costes por litigios.

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