Bajo el lema “Que comience la revolución del 0-3”, las educadoras y los educadores dicen “basta” a unas “ratios imposibles”, unos “salarios indignos” y a la “falta de reconocimiento”. “Nuestro trabajo sostiene a las familias, a la educación y a toda la sociedad”, afirman en un comunicado del citado sindicato, en el que remarcan que “la etapa 0-3 también es educación”.
Las reivindicaciones de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles atañen al Ministerio de Educación, a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento y pasan regular las ratios y las horas lectivas de las diferentes etapas educativas. En este sentido, exige “unas ratios acordes a las necesidades de la primera infancia y que cómo mínimo sean las recomendaciones de la Unión Europea”.
En este sentido, solicitan una bajada de ratios de “tres bebés por educadora, cinco criaturas de 1-2 años por educadora, y seis criaturas de 2-3 años por educadora”. Para las aulas mixtas de 0-1/1-2 años, por su parte, los agrupamientos no podrán superar a tres alumnos, mientras que para las aulas mixtas de 1-2/2-3, o de las tres edades no podrán superar más de cinco criaturas.
Junto a esto, expone este colectivo en una nota, piden “una continuidad en la etapa 3-6, donde se respete una atención individualizada por lo menos para el primer año (3-4 años), dotando de pareja educativa este curso”.
Mismo calendario laboral en todas las etapas, salarios “dignos”…
Asimismo, las educadoras y los educadores de las escuelas infantiles defienden un calendario laboral igual que el resto de las etapas educativas. “La primera infancia necesita descansar lo mismo, o más que las criaturas más mayores”, señalan, sin olvidar que “la conciliación laboral no puede pasar por encima de las necesidades reales de los más pequeños”.
“Garantizar unos salarios dignos instando a las administraciones competentes, en ese caso Ayuntamientos y Consejería de Educación a implantar un complemento salarial para todo el personal docente y no docente, que trabaja en los centros de la primera infancia”, es otra de sus demandas.
A ellas se unen que se reconozca su categoría profesional. Así, reclaman que las profesionales que trabajan en las escuelas de gestión directas sean consideradas personal docente y no personal laboral administrativo, con la categoría que corresponde “C”.
“Una mayor inversión en la educación de la primera infancia, mejorando los recursos, materiales, manteniendo adecuadamente las infraestructuras, adaptando las aulas a la nueva climatología” y “caminar hacia la remunicipalización de las escuelas infantiles, a través de oposiciones por méritos en los que se valore la experiencia y los años trabajados en escuelas de gestión indirectas”, forman parte de sus demandas.







