Huelga de alquileres, la última “defensa” de los inquilinos contra las subidas abusivas de precios

Los inquilinos se movilizan con pancartas y caceroladas contra la subida de las rentas
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“Hacer una huelga de alquileres es la última medida de autodefensa que les queda a los inquilinos para protegerse de las subidas de precios abusivas que asfixian las economías domésticas y expulsan a las gentes de sus casas”. Con estos argumentos defiende Jaime Palomera, portavoz del Sindicato de Inquilinos de Barcelona, la amenaza de huelga que han lanzado los arrendatarios de cinco edificios de Santa Perpètua de Mogoda, Rubí y Barcelona capital. Un centenar de familias que han dado 30 días a la propiedad para que abandone su intención de encarecer las rentas, en algunos casos hasta el 70%, con la advertencia de que si no dan marcha atrás dejarán en bloque de pagar las mensualidades.

Palomera explica que ha sido el Sindicato de Inquilinos de Barcelona el que ha impulsado dicho método de presión, una opción que nunca han descartado como medida de fuerza y que ya estaba en su manifiesto fundacional en el que recuerdan la huelga de inquilinos de 1931. Este activista recalca que aunque la huelga es un derecho laboral que no está reconocido en el mercado de la vivienda, puede ser una herramienta decisiva para obligar a los arrendadores a negociar y vaticina que cada habrá más personas que tendrán que recurrir a dichas fórmulas para autoprotegerse de la burbuja de los alquileres.

El portavoz del Sindicato de Estudiantes hace notar que lo ocurrido en estos bloques –propiedad de Promociones Lladero y gestionados por Medasil- pone de manifiesto que nadie se libra del encarecimiento desorbitado de las rentas que “nos afecta a todos” y tambien evidencia que la especulación de los alquileres no distingue clases sociales. Señalando que cuatro de los bloques que amenazan con la huelga son de viviendas protegidas, a quienes se quiere subir de 400 a 700 euros, mientras que los afectados del edificio del barrio del Poblenou de Barcelona están pagando rentas de alrededor de 1.500 euros que ahora quieren subir a 2.000 euros.

La unidad, esencial

Jaime Palomera reconoce que para que la medida sea efectiva y además evitar posibles consecuencias legales es esencial que haya unidad entre los vecinos, ya que lo que se pretende con esta amenaza de huelga es establecer una negociación para el total de los inquilinos “pero no para recortar las subidas sino para que se dejen las rentas tal y como están y que muchas familias no tengan que elegir entre pagar el piso o alimentar a sus hijos”. Y subraya que esta unión es decisiva debido a que su estrategia es” negociar” y “llegar a pactos” antes de que cumplir una amenaza con la que los caseros dejarían de percibir solo el primer mes unos 100.000 euros, según han calculado desde este colectivo de defensa del derecho a la vivienda.

Como muestra de la unidad que mantienen los inquilinos para conseguir sus objetivos, el portavoz del Sindicato de Inquilinos cuenta que “cada vez que viene la gestora a mostrar una vivienda a un posible inquilino, los residentes montan una cacerolada que, junto a las pancartas, colocadas en el edificio, tienen el efecto de ahuyentar a los interesados.

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