Los eurodiputados comienzan mañana a debatir y votar el texto sobre la neutralidad de la Red, que determinará en futuro de Internet en la UE. Algunas organizaciones aseguran sin embargo que este principio no está garantizado en el texto acordado previamente con los Estados miembro. La Eurocámara empezará mañana a debatir y votar un proyecto de resolución sobre la neutralidad de la Red, una votación que marcará el futuro de Internet en el territorio europeo. Pero, ¿qué significa este principio y qué consecuencias tiene para los internautas?
El concepto de la neutralidad de la Red sostiene que los proveedores de Internet deberían tratar de la misma manera todas las webs, es decir, no deben ralentizar o bloquear de forma intencionada el acceso a determinadas páginas o servicios web por su remitente, receptor o contenido. Se pretende garantizar así el carácter abierto y no discriminatorio del mundo ‘online’.
El Parlamento y los Gobiernos de los veintiocho países de la Unión Europea (UE) alcanzaron el pasado mes de junio un acuerdo informal acerca al respecto, recogido dentro del proyecto legislativo sobre el sector de las ‘telecos’ que comenzará a debatirse mañana martes 27 de octubre.
Sin embargo, hay voces críticas que consideran que el término de neutralidad de Internet no queda definido de manera suficientemente clara en la normativa acordada, lo que podría dar pie a la discriminación en la red por parte de los reguladores.
Organizaciones en defensa de los derechos de los internautas entienden que el texto, tal y como está redactado, es “engañoso” y amenaza “la libertad en Internet”, pues, según sostienen, en realidad la resolución podría tener distintas interpretaciones y derivar en autorización del “bloqueo arbitrario e ilegal de contenido en Internet” o destruir el denominado ‘best effort’ en la UE, que definen como “el mecanismo por el que todos los usuarios sin discriminación reciben el mejor servicio posible en cada momento”.
Por ello, varias organizaciones de todo el Viejo Continente, como Xnet en el caso de España, se han unido para presentar unas enmiendas que resuelvan las ‘brechas’ y dudas que presenta el texto. A través de la campana ‘Save the Internet’, quieren pedir a los eurodiputados que voten a favor de estas enmiendas, que deben aprobarse de forma individual. También llaman a los ciudadanos a unirse a su causa “pidiendo a tus representantes que protejan nuestros derechos y libertades” a través de mensajes a los eurodiputados en las redes sociales o mediante un correo electrónico.
La alianza de organizaciones en defensa de los derechos digitales, entre las que también se encuentran la británica Open Rights Gorup, la francesa La Quadrature du Net o la alemana Digitale Gesellschaft, aseguran que, de salir adelante la resolución sin la aprobación de las enmiendas, el reglamento podría “discriminar entre diferentes tipos de clientes y diferentes tipos de contenido, para cobrar extra por la mayoría de tipos de servicio ‘online’”. Apuntan además que “no protege de manera efectiva a los usuarios de Internet de la censura.
Si resulta aprobado, el proyecto legislativo entrará en vigor de manera inmediata en todos los Estados de la UE. Antes de que se cumplan seis meses, el organismo que reúne a todos los reguladores europeos responsables del mercado de las comunicaciones electrónicas (BEREC) establecerá las directrices para que los reguladores nacionales supervisen la aplicación de la nueva legislación.
Los aspectos más controvertidos
El ‘tipo cero’ o ‘zero rating’ es una práctica comercial de algunos proveedores de acceso a Internet, sobre todo los operadores móviles, que consiste en no medir el volumen de datos de ciertas aplicaciones o servicios al calcular el consumo de datos de sus clientes. Esto implica que estas webs o estos servicios se ofrecen de manera gratuita a los consumidores, en detrimento de todos los demás servicios y webs.
Aunque las administraciones europeas insisten en que el texto elimina completamente esta práctica, varias voces señalan que eso no está claro y que se podría interpretar como algo permitido.
Otro punto cuestionado es que el texto actual permite “la gestión del tráfico” en caso de “inminente” congestión. Desde las organizaciones se considera que esto crea un vacío legal, pues la “inminencia” no está definida, dejando en manos de los reguladores decidir si las operadoras de telecomunicaciones pueden abusar de ello o no.
Además, como apunta el Parlamento Europeo, “el proyecto legislativo contempla que, en paralelo a una Internet libre, se presten servicios especializados de pago a cambio de recibir un trato prioritario”. Desde la institución se asegura que el texto “garantiza que estos servicios prioritarios de pago no deben facilitarse si restringen el ancho de banda y la velocidad para los internautas y las web en general”, pero los críticos aseguran que no es así.
El caso de EEUU
En EEUU, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) dio luz verde a la neutralidad de la Red al aprobar una propuesta para regular Internet como si se tratara de un servicio público, es decir, que las empresas de telecomunicaciones son ahora controladas para garantizar el carácter abierto de Internet.
Fue el propio presidente del país, Barak Obama, el que defendió el carácter público de la Red y la prohibición a los proveedores de Internet de bloquear o ralentizar el acceso a las páginas web.
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