¿Hacia dónde caminan las nuevas tecnologías?

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Hablar de nuevas tecnologías es, en cierta medida, introducir en un cajón de sastre concepto y disciplinas que muchos de ellos sí resultan novedosos e innovadores y otros ya no lo son tanto.

Internet, las redes sociales, las aplicaciones móviles, en definitiva, las tecnologías de la información, todo ello ha revolucionado nuestro día a día y ha impuesto nuevos modos de comunicación, entretenimiento, consumo e incluso acceso a finanzas o trabajo. No obstante, en pleno 2018, ¿hacia dónde caminan las nuevas tecnologías? ¿Se pueden seguir considerando las redes sociales como una muestra de nueva tecnología cuando son herramientas que utilizamos día a día?

El camino de las nuevas tecnologías, en la actualidad, pasa por disciplinas como la robotica, el Big Data, el Internet de las Cosas la Inteligencia Aritificial, la realidad virtual, la impresión en 3D, la ciberseguridad o los sistemas blockchain o de cadena de bloques.

En muchos casos, estos conceptos son conocidos desde hace décadas, como es el caso de la robótica o la Inteligencia Artificial, peroesto no impide que puedan considerarse nuevas tecnologías, pues buena parte de nuestro desarrollo en el futuro va a depender de las innovaciones en estos campos.

Entre estas nuevas disciplinas caben destacar dos por encima de todas, por sus aplicaciones a corto y medio plazo tanto a nivel empresarial como particular y doméstico, así como por sus interconexiones con otras disciplinas de este campo de las nuevas tecnologías: el Big Data y el Internet de las Cosas.

¿Qué relación mantienen el Internet de las Cosas y el Big Data?

El Internet de las Cosas es un concepto que nació hace unos años en el Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT), en Estados Unidos, y que tiene por objetivo potenciar las relaciones entre los objetos y las personas, incluso entre los objetos de manera directa, que se conectan entre ellos y con la red y que ofrecerán datos en tiempo real.

Un modo más cercano de entender este concepto es la digitalización del mundo físico. En un mundo cada vez más domotizado, más autónomo, donde los objetos puedan tener su propia vida, la robótica o la Inteligencia Artificial también caminan en esta senda, el Internet de las Cosas aboga por establecer conexiones entre los propios objetos.

Con esta disciplina, cualquier objeto del hogar, del trabajo o en la ciudad podrá ser utilizado para procesar y transmitir información a partir de él, de manera constante. Algunos cálculos hablan de que para el año 2020, y eso es casi ya, habrá en el planeta más de 20.000 millones de dispositivos conectados a internet y que tienen como objetivo principal proporcionar a los ciudadnos servicios y aplicaciones inteligentes.

El Big Data se presenta como una disciplina absolutamente necesaria en esta interconectividad que propone el Internet de las Cosas. Con millones de dispositivos inteligentes conectados entre sí, todos esos datos han de ser gestionados por empresas capaces de procesar ingentes cantidades de información.

Y es ahí donde juega un papel importante la estructura de Big Data. Sin esta tecnología, no habría forma eficiente de analizar todos estos datos. El Big Data es, a su vez, imprescindible para el buen funcionamiento de otras disciplinas que están en auge en el presente, como es el caso de la ciberseguridad.

En el desarrollo de análisis y formación de estas nuevas tecnologías es donde pone el foco el instituto MIOTI. Hablamos de un instituto enfocado hacia el Internet de las Cosas, situado en Madrid, y en el que se imparten estudios relacionados con el Data Science y otras disciplinas tecnológicas.. Este centro, que ofrece un Máster en Internet de las Cosas, el Máster en IoT en Madrid está situado en THECUBE, el centro tecnológico y hub más importante de la capital de España.

En THECUBE se localizan algunas de las empresas tecnológicas más importantes del país y es la sede de delegaciones españolas de empresas tan importantes como Uber.

La formación e integración de estas nuevas tecnologías es condición sine qua non para pervivir como empresa, especialmente si se trata de empresas tecnológicas. A nivel laboral, el desarrollo de estas disciplinas dará lugar a nuevos puestos de trabajo, al igual que ocurrió hace unos años con la revolución de las tecnologías de la información.

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