Exempleados de Google y Facebook alertan sobre el control y la manipulación de las redes sociales

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Google y Facebook “han habilitado inadvertidamente un canal directo para manipular sociedades enteras con una precisión sin precedentes”. Así lo advierten varios ingenieros e ingenieras de Silicon Valley que han tenido anteriormente un papel destacado en el nacimiento y desarrollo de estas compañías, entre ellos, el mismísimo creador del botón ‘Me gusta’ de la red social, Justin Rosenstein, o Tristan Harris, ex diseñador de ‘ética’ del gigante buscador.

Bajo la alianza Center of Human Technology (Centro para la Tecnología Humana), estos expertos intentan investigar y divulgar los mecanismos de las compañías tecnológicas para “secuestrar nuestras mentes”. Junto a Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que vigila también el poder de los medios y la tecnología, han puesto en marcha en EEUU la campaña ‘The truth about tech’ (‘La verdad sobre la tecnología’) para concienciar sobre los peligros de la adicciones a los ‘smartphones’ y las plataformas sociales, especialmente para los más pequeños.

Según Center of Human Technology, la lucha de Google y Facebook por captar constantemente nuestra atención para seguir aumentando sus ingresos, está “erosionando” los pilares de nuestra sociedad, como la salud mental, la democracia o las relaciones sociales. Afectan a la salud mental porque hacen más difícil desconectarse, aumentando el estrés y la ansiedad y reduciendo las horas de sueño. A la democracia, porque ayudan a la difusión de noticias falsas y crean una burbuja en torno a una postura, favoreciendo la división y la segregación. A las relaciones sociales, porque hacen que sean cada vez más virtuales, priorizando los ‘likes’ frente a los encuentros cara a cara. Y afectan a los niños porque alientan la comparación y promueven la amistad digital.

En concreto, los expertos ponen el foco en el uso por parte de estas empresas de la inteligencia artificial, que continuamente ‘aprende’ cómo enganchar de forma más eficiente a los usuarios a partir del propio comportamiento de estos en la plataforma social. Están diseñadas para que nos hagamos adictos a ellas, sostienen.

“Desafortunadamente, lo mejor para captar nuestra atención no es lo mejor para nuestro bienestar: Snapchat convierte las conversaciones en ‘rayas’, redefiniendo cómo nuestros hijos miden la amistad; Instagram glorifica la vida de la imagen perfecta, erosionando nuestro valor propio; Facebook nos segrega en cámaras de eco, fragmentando nuestras comunidades; YouTube reproduce automáticamente el siguiente vídeo en cuestión de segundos, incluso si eso afecta a nuestro sueño”.

Además, consideran que las tecnologías son un caldo de cultivo para la manipulación y favorecen que se más fácil que nunca que “los malos” consigan difundir sus ideas: permiten propagar mentiras sobre razas o religiones especificas, lanzar mensajes publicitarios programadas cuando se detecta que un usuario es más vulnerable o usar ‘bots’ engañando a miles de personas con una falsa impresión de consenso sobre una determinada idea.

Aunque la manipulación puede llegar por otros medios como la televisión, los expertos de Center of Human Technology subrayan la magnitud del alcance de las redes sociales: “ningún otro medio dirigió pensamientos a 2.000 millones de personas las 24 horas, los 7 días de la semana”, redefinió los términos la vida social mediante la autoestima y la integración en un grupo, rastreó de forma precisa y personalizad lo que los ciudadanos han dicho, compartido o ‘clicado’ ni recurrió a la prediccoón de la inteligencia artificial.

Según señalan, los algoritmos automáticos se administran fácilmente a través de Facebook o Youtube para manipular a la sociedad a una escala masiva, porque estas plataformas “carecen de la capacidad para verificar con fiabilidad las conspiraciones, las mentiras y los usuarios falsos”. Además, entiendne que por sí mismas, las redes sociales no tomarán medidas para atajar todos los problemas, pues eso afectaría a sus ingresos. Por ejemplo, Facebook perdería ingresos si no permite a los anunciantes una personalización de los contenidos para atraer a más consumidores y Twitter perdería un 15% de sus usuarios si elimina los millones de bots en su plataforma.

Para acabar con esta manipulación y control excesivo, Center of Human Technology aboga por unos estándares de diseño tecnológicos que se alineen “más profundamente con nuestra humanidad y cómo queremos vivir”. En este sentido, apuntan que es necesaria la implicación de los fabricantes de dispositivos como Apple, Samsung y Microsoft, más presiones regulatorias a los gigantes de internet y la implicación de los empleados, así como la concienciación de los usuarios.